En el Perú un millón 25 mil 524 niños menores de 5 años padece de anemia, según cifras de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) registradas el 2014.

Y pese a los avances a nivel nacional, todavía hay 420 mil 580 niños con desnutrición crónica, de acuerdo a reportes del ENDES hasta el año pasado.

Es ante este panorama que este jueves entró en marcha la campaña de movilización nacional: "Anemia y desnutrición cero", que promueve el grupo impulsor Inversión en la Infancia.

De acuerdo a las cifras oficiales, 1 de cada 3 niños menores de 5 años en el Perú padece de anemia; y 1 de cada 2 menores de 3 años tiene la enfermedad.

Entre los menores de 3 años el promedio nacional se elevó de 41,2 % en 2011 a 46,8 % en 2014; mientras que en menores de 5 años el promedio pasó de 30,7 % en 2011 a 35,6 % en 2014.

El más alto porcentaje de esta enfermedad se registra en la región Puno, donde la anemia afecta a 8 de 10 niños menores de 3 años, siendo más del 54 % de casos a nivel rural.

Los indicadores obtenidos hasta el año pasado señalan que la anemia infantil se elevó en 13 regiones del país, principalmente en San Martín; y en Lima más de 147 mil niños que no han cumplido 3 años, tienen la enfermedad.

DESNUTRICIÓN INFANTIL

Si bien la desnutrición infantil en menores de 5 años descendió como promedio nacional, en el 2014 aumentó en 6 regiones.

Más de 400 mil niños con desnutrición crónica a nivel nacional, sacan a relucir que las brechas siguen siendo grandes, pues la desnutrición en zonas urbanas es de 8.3 %, pero en áreas rurales se eleva a 28.8 %.
 
Aunque el último año tuvo el mayor descenso, con una baja de 7,4 %, la región Huancavelica sigue siendo la que registra mayor índice de desnutrición infantil con 35 %. Al otro extremo se encuentran Tacna y Lima Metropolitana que tienen los índices más bajos con 3,7 %.

El Gobierno ha establecido como meta para el año 2016, un  nivel nacional de desnutrición crónica de 10 % entre los niños menores de 5 años, y un índice anemia de 20 % entre menor de 3 años.

El objetivo de la erradicación de estos flagelos es posible, pero se requiere de un compromiso a nivel del Gobierno nacional y de las autoridades locales.