Elden Ring
El videojuego salió a la venta el pasado 25 de febrero para PlayStation, Xbox y PC. | Fuente: Bandai Namco

Seré sincero: odio los juegos difíciles. Tal vez por culpa de mi generación (centennials), las ansias por pasar un juego de manera rápida sean recurrentes, pero los títulos con gran dificultad agotan rápido mi paciencia. Y es por eso por lo que Dark Souls no es uno de los títulos que hubiese querido iniciar.

Sin embargo, el lanzamiento de Elden Ring ha sido una oportunidad clave para retarme a mí mismo. No estuve presente en los lanzamientos de los demás juegos de FromSoftware (cuando se lanzó Sekiro: Shadows Die Twice en 2018 aún jugaba multijugadores online), por lo que ahora, provisto de una buena PC y “emocionado al máximo” con toda la campaña de publicidad y reseñas de medios especializados, decidí aventurar por jugar mi primer ‘Souls’. Y lo he terminado.

Contiene spoilers pequeños

El desafío de las Tierras Intermedias

Para quien no lo sepa, Elden Ring es un videojuego desarrollado por FromSoftware, dirigido por el ya famoso Hidetaka Miyazaki e incluso con la participación de George RR Martin, quien escribió el libro del que se basó el fenómeno mundial ‘Game of Thrones”.

FromSoftware es uno de los últimos estudios en crear todo un género de videojuegos: los Souls. Esta rama, iniciada en Demon’s Souls y potenciada con la trilogía de Dark Souls, tiene como característica principal su alto grado de dificultad, con enemigos que desde el arranque pueden matarte de un solo golpe, jugando con la destreza y la habilidad del usuario.

Pero con Elden Ring, hay un valor extra a este tipo de juegos: podrás jugar en un mundo abierto, donde la historia no es lineal y puedes explorar y crear tu propio camino a tu gusto. Este punto ha sido el determinante para que pueda superar este juego.

Elden Ring arranca con un pequeño tutorial en un calabozo, pero rápidamente te suelta al mapa del Necrolimbo, una de las zonas de la llamada Tierras Intermedias. La cantidad de caminos desde el vamos es inmenso, pero en su magnitud, ves un caballero con una lanza. El usuario rápidamente irá a él para darse cuenta de su alto grado de complejidad y que, con un respiro, puede asesinarte. Es allí cuando comprendes el nuevo modo de juego: si ves algo difícil, esquívalo y vuelve más tarde.

Este es quizás el punto que hizo que no deje de persistir en el juego. Cada vez que encontraba una zona difícil, agarraba a mi caballo Torrent para irme por otro camino a seguir explorando el mapa. Fui encontrando nuevas armas, nuevos enemigos, pero también nuevos secretos y subí de nivel para luego regresar a las zonas de difícil acceso y tener un “paseo” con ellos.

El boss (jefe) que me marcó en este juego es el primero "obligatorio" (entre comillas, porque, posteriormente, me di cuenta que existe todo un recorrido para evitarlo): Margit. Pero no solo enfrentarlo, sino todo lo que le rodeaba. Llegar a él es enfrentarme un gigante con una espada inmensa, mientras que me dirijo a un castillo resguardo por barricadas, catapultas y más. Me asustaba entrar, pero a la vez era genial ver un edificio así de imponente, así de majestuoso en el panorama.

Sin mentir, subí a mi personaje hasta level 40 para poder enfrentarme a Margit, cuando el resto de jugador (por lo que anduve leyendo) lo intentó derrotar al 20. Aunque eso sí, no llegué al extremo de aquel usuario que lo hizo al level 93.

Para mí, este jefe inicial es todo lo que había escuchado de la saga hasta el momento: un daño absurdo, con una secuencia de ataques que no había visto hasta el momento y con una espectacularidad en su desenvolvimiento del escenario que me dejaba perplejo. Y con él también aprendes lo segundo más importante de esta saga: aprender a ser paciente para estudiar los movimientos del rival, calcular su rango y hasta develar sus gestos o posturas que dan inicio a sus determinados combos. Después de 4 o 5 horas, distribuidas en dos días, pude derrotarlo. Y la satisfacción del momento no me lo quité nunca.

Margit, el Augurio Caído.
Margit, el Augurio Caído. | Fuente: Bandai Namco

Si hablamos de injusticias, el reto final del juego es una barbaridad. Dos jefes finales, los cuales deben ser derrotados consecutivamente, son uno de los dolores de cabezas más grandes que he tenido en mi vida. Pasé cuatro noches seguidas intentando matarlos. La cantidad de vida que mantenían los rivales, especialmente el segundo, era inmensurable, además que flotaba en un escenario amplio en el que mi personaje guerrero no podía dañarlo. Demoraba mucho más en caminar hacia él (o ella) y golpearlo, por lo que el tiempo en duelo se expandía mientras los riesgos de morir eran muy altas.

Derrotar a ambos fue el mayor alivio que tuve en los últimos meses.

Elden Ring
Mi "build" está enfocada a Fuerza y Destreza. Terminé el juego en el nivel 128. | Fuente: Bandai Namco

La accesibilidad del juego

Si bien es cierto cuesta acostumbrarse a que cualquier enemigo pueda matarte de un par de golpes, el juego no es difícil con dedicación. No es que tengas que ser un superhumano para poder jugarlo, sino que necesitas dedicarle las horas correspondientes para aprender las mecánicas que la gobiernan.

Asimismo, hay una serie de funciones que, aunque parezcan simples o que deberían estar per se, te facilitan la vida.

Las primeras son los puntos de gracia, los cuales permiten descansar de enfrentamientos, refrescar nuestras pociones y permitir viajes rápidos en el mapa. Pero también van acompañados de las estatuas de Márida antes de cada boss, los cuales permiten revivir a escasos metros del jefe cada vez que pierdas ante él. Esto, me comentan en el podcast de Progamer Fernando Chuquillanqui, Enrique Palomeque y Julio Salas (en el episodio donde reseñamos este juego), no existía antes en los Dark Souls, teniendo que revivir en hogueras lejanas que provocaban que tengas que recorrer largos caminos antes de regresar a enfrentarte al poderoso rival.

Pero lo que más facilita la vida en este juego son las invocaciones. Estas especies de magias permiten convocar a algunos de los rivales que nos hemos enfrentado en el juego para que nos ayuden no solo contra lo jefes, sino también contra los enemigos habituales de algunas zonas, que, como repetía, pueden ser un dolor de cabeza pese a no ser monstruos importantes en la historia.

Por ejemplo, la lágrima mimética, quien te copia tu personaje para enfrentarte al rival, era el llamado “modo fácil” del juego. La cantidad de daño que repartía y la cantidad de golpes que resistía era simplemente absurdo. Podías ver como la invocación solita incluso podía farmear (matar enemigos fácilmente) algunos rivales complicados. Y aunque la hayan “nerfeado” (término para decir que su poder ha sido reducido), hay aún una lista variada de invocaciones para que el jugador pueda adaptarse a ellas.

Elden Ring no es para nada fácil, pero es accesible, ahorrando dolores de cabeza extra a los ya complicados enfrentamientos que tendremos.

Lágrima Mimética
La lágrima mimética ya no es tan poderosa como en los primeros días del juego. | Fuente: Bandai Namco

Arte y diseños sin igual

El diseño de personajes es uno de los mejores que he visto hasta el momento, con enemigos que parecen sacados de la literatura más retorcida o con una cantidad de detalles que solo te hacen decir un “wow” ante la pantalla.

Pero no solo ello, sino que abarca un gran abanico donde el diseño de un cangrejo común y corriente puede llegar a resaltar.

Punto aparte es la serie de biomas distribuidas en las Tierras Intermedias. Zonas de bosques, cavernas, una zona llena de estrellas, castillos, una zona putrefacta, picos nevados y hasta una ciudad capital completa. Todas tienen coherencia, todas asombran en su primer vistazo y encandilan con la exploración. La mente de FromSoftware es hacer genial el juego hasta en las alcantarillas de sus terrenos.

Quizás el cómo me cuentan la historia es un punto a debatir, pese a ser un típico de la compañía. Hay cinemáticas, sí, pero solo en puntos clave. La historia está fragmentada y distribuida en las descripciones de armas, de los ítems o de los NPC que te encuentras en medio de los múltiples caminos. Cuando la entiendes, es brutal, pero ¿no sería mejor si es que te la contarán de manera menos críptica? No tendría pierde, aunque ahora Bandai Namco ha prometido que tendremos Elden Ring “más allá de los videojuegos”, donde esta súplica pueda ser escuchada.

Elden Ring
Al momento de llegar a este punto del videojuego, ya tenía 20 horas de juego. Y ahí te das cuenta de lo vasto que es el mundo que te falta explorar. | Fuente: Bandai Namco

Pero hay aspectos criticables de por sí en el juego. Uno: la optimización del juego en PC no era la mejor, con caídas de cuadros por segundos en el mundo abierto o en peleas en específico. Dos: el apuntado de la cámara era pobre en duelos contra jefes importantes y puede ser causante de muertes no controladas por ti. Y tercero: el reciclado de algunos enemigos en distintas zonas del mapa. 

¿Vale la pena Elden Ring para un jugador novato del género?

Tuve miedo de comprar Elden Ring y no terminarlo, pero las bondades que tiene este juego en arte, gameplay, historia y exploración hacen que se convierta en un imprescindible sí o sí. Las horas de juego pueden expandirse hasta la centena sobradamente y, pese a que existen algunos enemigos reciclados, cada área tendrá su propia sorpresa que te haga maravillarte de la existencia de este juego. No concuerdo en los 10/10 puntos que le otorgan porque tiene fallas, especialmente en la optimización para PC, pero está cerca de ser un juego perfecto. De por sí, es una obra maestra que todos deberían probar una vez en la vida.

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