Para muchas personas, el 23 de diciembre, una catástrofe apocalíptica abrirá paso a la nueva era. Sin embargo, esta creencia escatológica se sostiene en un descubrimiento arqueológico: el calendario maya.

Esta civilización astronómica centroamericana, considera que cada ciclo se compone de 400 años y 13 ciclos suman una era que equivalen a 5 mil 200 años. De acuerdo a nuestro calendario gregoriano, el 23 de diciembre de 2012 coincide con el fin de una era maya.

Cabe indicar que los mayas dividían el tiempo en tzolkin (260 días), los haab (365 días) y los katún (144 mil días). Por eso, el final del mundo para los mayas tenía una fecha que sobrecoge por la exactitud.

Para los científicos, esta civilización diseñó el calendario más perfecto a lo largo de la historia. Incluso para sus construcciones tomaban como referencia periodos de 52 años tras los cuales renovaban. Era como si estuvieran convencidos de que en ciertas fechas el mundo se podía acabar.

También dominaban a la perfección el estudio de las manchas solares. Cabe señalar que se ha registro un cambio magnético del sol en el periodo del declive maya y hay científicos de la NASA que aseguraron que este fenómeno se presentaría en torno a estos últimos años.

El mundo evoluciona en espiral para esta cultura. Se termina el mundo de los hombres de maíz (la humanidad actual) e inicia una nueva era. Se trata de destrucción y continuidad en el imaginativo maya.

Sin duda, este es un tema que inquieta al ser humano. Es la atracción por los mitos de una civilización que logró registrar los ciclos planetarios con exactitud y que desapareció dejando un legado astronómico.