Consumir vitamina B12 puede prevenir defectos congénitos, según estudio

Las mujeres con bajos niveles de vitamina B12 tienen un riesgo cinco veces mayor de tener un hijo con defectos congénitos.

El consumo de vitamina B12, presente en los productos lácteos, carnes y cereales, sumando al ácido fólico (verduras, frutas, guisantes y frijoles), podría ayudar a las mujeres a prevenir defectos congénitos del cerebro y la médula espinal incluso antes de quedar embarazadas, según un estudio divulgado hoy.

El análisis de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en inglés) de EE.UU. indica que los niños de mujeres que registraron bajos niveles de vitamina B12 poco antes y después de quedar embarazadas tienen mayores riesgos de desarrollar defectos del tubo neural.

Los dos defectos más comunes del tubo neural son la espina bífida y la anencefalia, según los Institutos Nacionales de Salud y esto se debe a que la vitamina B12 es clave para el funcionamiento del sistema nervioso y para la producción de los glóbulos rojos.

En la espina bífida, la columna vertebral del feto no se cierra completamente durante el primer mes de embarazo y el daño neurológico más frecuente es una parálisis en las piernas, mientras que en la anencefalia gran parte del cerebro no se desarrolla y los bebés con ese problema nacen muertos o mueren poco tiempo después.

"Los resultados del estudio sugieren que las mujeres con bajos niveles de vitamina B12 no sólo corren el riesgo de desarrollar sus propios problemas de salud, sino que también incrementan las posibilidades de que sus hijos nazcan con un defecto congénito grave", indicó Duane Alexander, director del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD, en inglés).

Según el estudio, las mujeres con bajos niveles de vitamina B12 tienen un riesgo cinco veces mayor de tener un hijo con defectos congénitos del cerebro y la médula espinal.

El estudio, realizado en conjunto con Trinity College Dublin y la Junta de Investigación de Salud de Irlanda, ha sido publicado en la edición de marzo de la revista Pediatrics.

EFE