|

COVID cero: ¿Es posible aplicar en Perú esta estrategia usada en China?

Fronteras cerradas, confinamientos estrictos y gran número de pruebas de descarte forman parte de la estrategia COVID cero aplicada por China, ordenada por el régimen de Xi Jinping, desde el inicio de la pandemia. Dos años después, ¿ha tenido éxito esta estrategia para el control de la pandemia de la COVID-19?

COVID cero: ¿Es posible aplicar esta estrategia usada en China en el Perú? | Fuente: EFE

Una estricta estrategia de contención y control e virus llamada COVID cero,  insostenible desde el punto de vista de la salud pública, es la que viene aplicando China, ordenada bajo el régimen de Xi Jinping desde marzo de 2020, el inicio de la pandemia de la COVID-19. Si embargo, el rebrote de casos ha hecho que China anuncie el endurecimiento de sus medidas de confinamiento en algunas regiones, a diferencia de otros países en el mundo en el que ya se eliminan restricciones y medidas en cara a una nueva normalidad, provocando protestas.

El doctor Leonid Lecca, médico epidemiólogo y director general de Socios En Salud, resalta que “la estrategia cero COVID-19 lleva dos años de implementación en China, con picos de restricciones como el confinamiento para intentar detener la transmisión del virus”.

“Si bien les funcionó para frenar brotes de diferentes variantes, el actual brote de la variante Omicrón que sufren algunas ciudades de China como Shanghái ha puesto en duda su eficacia. Pero, el problema es sobret odo las consecuencias sociales y económicas del confinamiento, así como el ‘cansancio’ de la población a consecuencia de estas medidas”, menciona.

Lecca resalta que “esta situación nos devuelve al debate si realmente los confinamientos estrictos son necesarios para detener la transmisión del virus de la COVID-19”.

“Es claro que ayudan, pero lo que tenemos que evaluar es si dicho confinamiento es posible de cumplirse o realizarse en determinado lugar. En el Perú, por ejemplo, un país con alto grado de hacinamiento en las viviendas y con alta informalidad laboral, donde una alta proporción de familias viven de su trabajo diario, sería muy complicado tener nuevos confinamientos”, señala.

En la misma línea, Carlos Chávez Lencinas, médico infectólogo del Hospital Rebagliati, menciona que países como Corea del Sur o Singapur también aplicaron esta estrategia, pero teniendo en cuenta sus fortalezas como un sistema epidemiológico robusto, un sistema económico mejor, etc.

“La estrategia de COVID cero se trata de ser un bosque o una búsqueda exhaustiva de casos no apenas se encuentran casos se tiene que rápidamente hacer una cadena y determinar a las personas allegadas, confinarlas de manera estricta e incluso cerrar territorios. […] Se aplicó en China y durante las primeras olas de la pandemia pareció estrategia bastante buena en muchos casos; sin embargo, a largo plazo parece insostenible. Es difícil porque continúan estableciendo estas estrategias que son bastante a veces muy estrictas”, agrega.

El especialista resalta que, desde su punto de vista, aplicarlo en el país sería complicado, teniendo en cuenta que algunos factores que se deben considerar para su aplicación es un buen sistema epidemiológico, poder realizar cercos epidemiológicos, etc.

Por su parte José Luis Cabrera, médico neumólogo de Clínica Internacional, señala que “la estrategia cero es una medida de control muy estricta basada en el cierre hermético de las fronteras, una agresiva vigilancia y seguimiento de los casos, asilamientos (cuarentenas) y testeos masivos, que requieren mucha disciplina, inversión de recursos y un coste social y económico muy alto por parte de la población”.

“En el Perú, la crisis social y económica, la fatiga pandémica de nuestra población, el menor impacto en mortalidad gracias a las campañas de vacunación y a la menor agresividad de las variantes actualmente identificadas (que permiten que la gran mayoría de casos sean leves), hacen que dicha estrategia de cero COVID-19 no solo sea inviable sino innecesaria. De no mediar mayores ocurrencias como por ejemplo, la aparición de una nueva variante más agresiva y que resista a las vacunas existentes, la pandemia inevitablemente virará hacia una endemia donde no dejarán de existir casos y víctimas fatales (sobre todo en población vulnerable y no vacunados), pero en menor dimensión, esperándose que aún existan brotes pero leves. Pocos países adoptaron la estrategia cero COVID pero no pudo ser sostenida por su alto costo económico y social, que serían los factores a cumplirse, pero de manera inviable”, anota.

RETOS FRENTE A LA APLICACIÓN DE LA ESTRATEGIA COVID CERO

El doctor Lecca menciona que implementar una estrategia cero COVID-19 requiere de múltiples componentes y participación multisectorial.

“Hablamos de educación y conducta social responsable de los ciudadanos (uso de mascarillas en espacios cerrados, distanciamiento), disponibilidad de las pruebas de diagnóstico, acciones de búsqueda activa de casos, condiciones adecuadas de aislamiento para los casos positivos y soporte económico para las familias afectadas. Todo lo anterior, de la mano de servicios de salud con los recursos, equipamiento y personal adecuados y suficientes para atender la demanda de la población”, comenta.

Lecca resalta que si todo lo anterior se cumple, realmente estaríamos hablando de una estrategia cero COVID-19 y de la posibilidad de “disminuir la transmisión y el impacto de la pandemia, pero es claro que no existe país en el mundo que sea capaz de cubrir de forma completa todas estas partes de la estrategia”.

Agrega que es necesario continuar con los esfuerzos de vacunación contra COVID-19. “Parte de la preocupación en China de este nuevo brote de casos, es porque si bien cerca del 90% de su población cuenta con al menos dos dosis de la vacuna, les preocupa la cobertura de vacunación en los mayores de 60 años, donde la la proporción de casos con dos dosis es del 80%, pero con tres dosis es un % muy bajo. Esta situación es similar en el Perú, por lo que además de seguir fortaleciendo los servicios de salud, sobre todo del primer nivel de atención del país, es necesario continuar de forma intensiva con las campañas de vacunación”, añade.

El doctor Cabrera menciona que los inconvenientes principales que pueden verse están referidos al alto costo económico y social que inevitablemente golpeará principalmente a la población más vulnerable.

“En los países donde se ha aplicado, claramente ha minimizado el impacto de la pandemia. El gran problema ha sido que no es una estrategia sostenible ni adecuada al curso natural de una pandemia de estas dimensiones y características: el virus del SARS CoV- 2 llegó para quedarse y por sus características biológicas no será posible eliminarla de forma definitiva”, afirma.

Cabrera finaliza mencionando que las estrategias más usadas en el mundo son las de contención y mitigación, tratando de aplanar las curvas de aumento de casos a través del distanciamiento social, el aislamiento de los casos, las medidas de bioseguridad y de la vacunación de la mayor cantidad de población.

“Sabiendo que la naturaleza del virus del SARS-CoV-2 (aparición de variantes, la transmisión del virus por casos asintomáticos, la falta de una protección vacunal permanente) y la dinámica social de la población (falta de cumplimiento del distanciamiento o medidas de bioseguridad, brechas en la vacunación, otras) no van a permitir alcanzar una protección bajo el principio de inmunidad de rebaño, urge tomar medidas más agresivas para mejorar la cobertura de la vacunación según las pautas establecidas y esperar que a corto plazo pueda recurrirse a vacunas de segunda generación que garanticen una mejor y más duradera protección”, finaliza.


NUESTROS PODCASTS

Espacio Vital

La ansiedad en tiempos de conflictos sociales

Antes los conflictos sociales que se presentan en Perú, ¿cómo podemos controlar la ansiedad?