Plantean la donación de piel de cadáveres para ayudar a quemados

´Es una piel que se descarta y que actualmente no tenemos disponible en el país´, señaló en RPP Noticias el presidente de Aniquem, Víctor Rodríguez Vilca.

El presidente de la Asociación de Ayuda al Niño Quemado (Aniquem), Víctor Raúl Rodríguez Vilca, planteó la posibilidad de que en el Perú se incentive la donación de piel de cadáveres, a fin de poder ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas que sufren graves quemaduras.

"Es una piel que se descarta y que actualmente no tenemos disponible en el país", señaló en RPP Noticias el médico cirujano, especialista en quemados.

Explicó que así se puede colaborar con los menores que necesitan injertos de piel, como es el caso de dos de las cuatro hermanitas chiclayanas que sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado.

Precisamente, sobre ese caso, el representante de Aniquem destacó que las niñas son bien atendidas en el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN), en San Borja, donde -dijo- cuentan con el personal y la tecnología necesarios para un tratamiento rápido a los pacientes con quemaduras.

Rodríguez Vilca agregó que el cultivo celular también es otra opción que servirá para salvar a las personas que presentan quemaduras de mayor extensión, es decir, en más del 80 % de su cuerpo.

RECOMENDACIONES

- Ante una quemadura, el agua fría y corriente es muy importante para disipar el calor en la zona afectada. "Agua y no hielo, porque este puede quemar, y además es más difícil obtener. Se debe dejar que el agua corra sobre la herida", explicó el presidente de Aniquem.

- Se debe ir al médico cuando la quemadura es más extensa de 3 a 5 por ciento. Tomar en cuenta que la palma de la mano representa el 1 % de nuestro cuerpo.

- Después de los cuidados iniciales, es decir, luego de enfriar la superficie afectada, aplicar un paño limpio y llevar al herido a un centro de salud.

PREVENCIÓN

De acuerdo a las estadísticas, los accidentes con niños quemados se producen con mayor frecuencia durante las vacaciones, es decir, cuando los menores están en casa. Ante ello, los padres deben establecer zonas de asilamiento para que -por ejemplo- sus pequeños no estén junto a ellos mientras cocinan.