Traumatismo abdominal cerrado: ¿cómo reconocer este mal que puede dañar un órgano interno?

El Consejero Médico de RPP, Elmer Huerta, alerta que órganos frágiles como los riñones y el hígado pueden ser los más vulnerables ante este tipo de golpe intenso en el vientre o en la zona lumbar.

EL traumatismo abdominal cerrado puede impactarse en el vientre y en el área lumbar. | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: Yuri_Arcurs

Todo podría comenzar con un golpe fuerte producto de un enfrentamiento violento o un impacto de pelota en un juego de fútbol. Sin embargo, una hinchazón aparentemente temporal, podría ser realmente evidencia de la rotura de un órgano interno. Estamos hablando del traumatismo abdominal cerrado.

Elmer Huerta, Consejero Médico de RPP Noticias, lo define así: “Es un golpe que ocurre con fuerza en el vientre o en la zona lumbar que, por su fuerza y la vibración de los órganos que produce, estos se podrían romper”.

Lo particular de este hematoma es que la víctima, en ocasiones, se confía y no puede detectarlo porque no existen cortes ni heridas externas. “Por eso se le dice cerrado”, explica Huerta.

Los órganos más vulnerables, y que podrían fragmentarse ante el traumatismo abdominal cerrado son los riñones y el hígado, en especial este último porque debido a su composición ─similar a una gelatina─ es muy delicado. Ante golpes más fuertes, los intestinos y la vejiga pueden romperse también.

Elmer Huerta aconseja que ante un impacto fuerte en la zona lumbar o el vientre, el o la afectada debe acudir a una consulta médica. “Los padres deben prestar atención a esto”, dice.

Durante el examen médico, comenta Huerta, el paciente será interrogado y examinado en el abdomen. En el momento del examen físico, el médico reconocerá si existe “la defensa del vientre”, que es una condición en que las paredes musculares del vientre se tornan rígidas por el daño interno.

El diagnóstico rápido de este tipo de traumatismo es urgente porque existe una alta probabilidad de que haya daño en los órganos internos. Una de cada ocho personas afectadas por este tipo de traumatismo puede padecer el daño directo en el órgano, advierte Elmer Huerta.