Un sistema de alerta sísmica es inútil sin cultura de prevención

Como ocurre con las enfermedades, una población informada y educada, estará a salvo o reducirá la exposición al peligro.

"No corro, no grito, no empujo", son las reglas básicas que enseñan en los colegios mexicanos para evacuar del lugar donde te encuentres, en caso de un sismo. Esta cultura de prevención es la pieza clave que complementa y hace que valga la pena el aviso temprano que ofrece un sofisticado sistema de alerta sísmica.

No hay que confundir, no se trata de una máquina capaz de predecir la llegada de un terremoto, eso no existe. "Es un sistema de sensores hecho a la medida -dependiendo de la geografía- y su efectividad va a depender de dónde ocurra el epicentro del sismo. Se instala una serie de sensores, distanciados entre 10 a 20 kilómetros, que detectan las ondas sísmicas. A partir de 6 grados de intensidad, se manda la información a una computadora central que lanza la alerta por vía electrónica, la cual llega hasta los celulares de la población y se retransmite a las estaciones de radio y televisión", explica Elmer Huerta, asesor médico de RPP Noticias.

La instalación de un sistema de alerta sísmica cuesta alrededor de 80 millones de dólares y su mantenimiento implica una inversión de 16 millones de dólares al año. El Gobierno peruano está evaluando la posibilidad de poner en marcha esta herramienta que podría salvar vidas, pero no debemos olvidar que con la naturaleza nada está dicho.

Por ejemplo, el terremoto del pasado 7 de septiembre no tomó desprevenidos a los habitantes de Ciudad de México, pues recibieron una alerta de sismo con una anticipación de 11 a 19 segundos, sin embargo, no ocurrió lo mismo con el siguiente terremoto de magnitud 7,1 grados Richter que sacudió el martes último. ¿Por qué?

La alerta sísmica temprana se puede transmitir través de altavoces y otros medios como la radio, la televisión y aplicaciones de celular. | Fuente: Getty Images

"Va a depender de la distancia en que ocurra el terremoto. Ayer el epicentro estuvo a 100 km de la Ciudad de México y no hubo tiempo para que se activen las alarmas. Hace 11 días el epicentro fue a casi 400 km al sur", comenta Huerta.

Y es que cuando las placas tectónicas se fracturan debido a un movimiento telúrico, se producen las ondas P o primarias, que viajan con una velocidad de 1 kilómetro por segundo; inmediatamente después se producen las ondas S o secundarias, que viajan más lento, de 4 a 5 kilómetros por segundo. "Si por ejemplo se instala un sistema para proteger a Lima, pero el epicentro ocurre frente a las costas del Callao, no va a ayudar; pero si el epicentro ocurriera frente al mar de Chimbote o frente a Arequipa, sí ayudaría”.

En conclusión, así como ocurre con las enfermedades, tiene que haber una cultura de la prevención, es decir, la población debe estar totalmente educada con la práctica de simulacros y el conocimiento de cuáles son los puntos seguros y las rutas de evacuación. "De nada sirve un sistema de alarma, si no sabemos qué hacer en esos 15 a 20 segundos", señala Huerta.