Las autoridades de la India han activado protocolos de emergencia tras detectar casos del virus Nipah. El doctor Elmer Huerta y un especialista invitado a su programa Espacio Vital de RPP analizaron las alcances de este agente infeccioso.
Las autoridades sanitarias de la India emitieron este lunes una alerta epidemiológica tras confirmar la detección de un nuevo brote del letal virus Nipah, el cual ha dejado al menos dos casos confirmados y ha obligado a poner bajo vigilancia a cerca de 190 personas por haber mantenido contacto con los infectados.
El Ministerio de Salud ha instado a reforzar la seguridad en los hospitales de la zona afectada, imponiendo el uso de equipos de protección individual completos para el personal médico ante el temor a la transmisión de humano a humano.
"Hasta el momento, solo dos pacientes han dado positivo. Los contactos restantes, aproximadamente 190, han sido enviados a cuarentena, y quienes presentaron síntomas también se han sometido a la prueba", confirmó el subdirector adjunto de Salud del Gobierno de Bengala Occidental, Subarna Goswami, a la agencia india ANI.
El origen del brote y el rol del murciélago frutero
El virus Nipah es un patógeno zoonótico que se transmite de animales a humanos, principalmente a través de murciélagos frugívoros o cerdos, así como por alimentos contaminados.
En el programa Espacio Vital de RPP, conducido por el doctor Elmer Huerta, el director adjunto de la Dirección General de Intervenciones Estratégicas de Salud Pública del Minsa, Alexis Olguín, explicó detalladamente el mecanismo de infección.
"Son murciélagos que comen fruta. Estos murciélagos van, comen la fruta, la presionan y contaminan estos alimentos y yo al tener contacto con estos murciélagos o con estos alimentos me puedo contagiar", detalló el especialista.
Este virus no es nuevo en la región; se identificó por primera vez en Malasia en 1998 y ha tenido brotes recurrentes en Bangladesh, las Filipinas e India, según reseñó el doctor Huerta.
Según la Organización Mundial de la Salud, la infección provoca desde cuadros asintomáticos hasta enfermedades respiratorias agudas y encefalitis letal.
Sobre este último punto, el doctor Olguín añadió que el virus puede producir un cuadro general con síntomas de fiebre y malestar, pero también puede llegar hasta una encefalitis, la cual es descrita como una inflamación del cerebro.
Letalidad extrema y ausencia de tratamiento
Una de las características más alarmantes del Nipah es su elevada tasa de mortalidad, que llega a alrededor del 50 %, según señaló el doctor Huerta en Espacio Vital.
Ante esta cifra, Olguín confirmó que, efectivamente, en los grupos afectados se ha visto ese tipo de mortalidad y advirtió que no hay un tratamiento ni una vacuna para este virus hasta el momento.
Debido a la peligrosidad del brote, el Centro Nacional para el Control de Enfermedades de la India ha activado protocolos de emergencia.
"Dado que el período de incubación del Nipah varía de 4 a 45 días, tendremos que buscar casos activos y hacer seguimiento a sus contactos", dijo Subarna Goswami al referirse a la necesidad de mantener supervisión estricta durante al menos tres meses, según reseñó este lunes la agencia de noticias EFE.
La misma agencia informó que esta situación ha generado que territorios como Tailandia, Nepal o Hong Kong activen puntos de cribado en aeropuertos con controles de temperatura.
Por qué el Nipah tiene un bajo potencial pandémico
A pesar de su letalidad, Huerta y Olguín coincidieron en que el riesgo de una expansión global masiva, similar a la del COVID-19, es limitado.
El doctor Olguín precisó que la transmisión persona a persona no es muy grande ni marcada, ya que el enfoque del virus es principalmente zoonótico.
Por su parte, Elmer Huerta ofreció una explicación basada en la dinámica de los virus altamente peligrosos.
"Este hecho de que (el virus) tenga una altísima mortalidad, hace de que, precisamente, sea menos hábil para causar pandemias o causar infecciones generalizadas", señaló.
Esta paradoja epidemiológica sugiere que, al ser tan agresivo, el patógeno limita su propia propagación.
Los virus con mayor letalidad, como el Ébola o el Nipah, tienen menos posibilidades de expandirse en grandes poblaciones porque, según concluyó Huerta "se mueren con la persona a la que matan".
Mientras tanto, la vigilancia continúa en Bengala Occidental, donde los expertos subrayan que aún no es el momento de declarar que el brote ha terminado.