El estrés puede resultar en un problema crónico. | Fuente: Shutterstock

El estrés amenaza tu salud digestiva

El estrés puede afectar más que tu salud mental y emocional, también puede perjudicar otros sistemas de tu cuerpo.

Comúnmente escuchamos que los factores ambientales, como las toxinas y los químicos, son las mayores amenazas para la salud digestiva, pero uno de los peores retos para la Microbiota Intestinal (microorganismos que viven dentro de nuestro sistema digestivo) es el estrés. Probablemente hayas escuchado alguna vez a una persona decir: “Estoy tan estresado que me duele el estómago”. Sentir que tu estómago está en nudos cuando estás estresado es mucho más significativo que un simple dolor de estómago, el cuerpo brinda señales cuando algo va mal, por eso debemos estar atentos y tomarlas en cuenta.

El estrés se define como la respuesta del organismo ante toda situación que perturbe su equilibrio normal, tanto físico como psicológico. No necesariamente representa una amenaza para la salud; sin embargo, cuando nos hallamos expuestos a estas situaciones adversas constantemente, el estrés puede volverse crónico y entonces perjudicar al organismo.

Según un estudio de la Clínica Universidad de Navarra (Pamplona, España), el sistema digestivo se comporta como un “pequeño cerebro”. Por esta razón, cuando una persona sufre de estrés, el estómago es uno de los primeros órganos en verse afectado. El Journal of Physiology and Pharmacology señala lo mismo: “El estrés muestra tener efectos a corto y largo plazo sobre las funciones del aparato digestivo”.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, el estrés también puede causar malestares físicos como sudoración excesiva, taquicardia, hormigueo en las extremidades y sensación de vacío en el estómago.

Entre los efectos que produce el estrés en el aparato digestivo se encuentran los siguientes:

- Cambios en el metabolismo debido a que hay menos flujo sanguíneo en el sistema digestivo.

- Sensación de inflamación y dolor en el estómago.

- Estreñimiento o tránsito lento.

- Aumento en el apetito.

- Diarrea.

- Gastritis.

- Úlcera péptica.

- Náuseas.

- Ruidos intestinales o flatulencias.

¿Cómo impedir que el estrés afecte tu sistema digestivo?

- Reducir el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.

- Realizar alguna actividad física o ejercicios de yoga para reducir los niveles de ansiedad y mejorar el equilibrio emocional. Meditar también puede ayudar con la relajación y el equilibrio.

- Consumir más alimentos probióticos, como el yogur, que cuidan la salud de la Microbiota Intestinal.

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