El uso simultáneo o excesivo de medicamentos puede generar efectos adversos y complicaciones en su salud. Se presenta sobre todo en personas de edad avanzada.
Con el envejecimiento suele aumentar la frecuencia de enfermedades crónicas y de dificultades funcionales. Se estima que los adultos mayores sufren un promedio de cinco enfermedades crónicas. Estas suelen ser, por lo general, diabetes, hipertensión, afecciones cardiacas, problemas cardiovasculares, osteoporosis, artrosis, depresión. Usualmente cada uno de estos problemas se trata por separado, por lo que el paciente no es evaluado ni tratado de manera integral.
“El cardiólogo se ocupa de los problemas del corazón, pero no de las interacciones de los medicamentos que prescribe con los que recetó el neurólogo o el endocrinólogo”, refiere el geriatra argentino Moisés Schapira. Es decir, que los pacientes terminan consumiendo múltiples medicamentos, sin que un especialista vigile las interacciones entre ellos.

A la ingesta de varios fármacos al día se le conoce como polifarmacia. Además de causar efectos adversos y complicaciones a la salud, también produce el efecto cascada en la prescripción. Esto significa que se le recetarán más medicamentos para mitigar los efectos adversos que provocan otros fármacos y así sucesivamente. Se trata de un círculo vicioso sin fin.
Para evitar caer en la polifarmacia se recomienda tener un médico general o de cabecera que esté al tanto de los medicamentos que toma. De este modo, cada especialista podrá consultar con él.
También debe hacerse un listado de los medicamentos, así como los días y las horas del día en que hay que tomarlos. De esta manera cumpliremos al pie de la letra con las recetas y estaremos al tanto de las posibles interacciones negativas que se produzcan entre ellas.
Es recomendable hacer fotocopias de la lista de medicamento y tenerlas en diversos ambientes de la casa, como el refrigerador, la mesa de noche, el espejo del baño, la puerta, entre otros. Es buena idea también utilizar dispensadores de remedios diarios o semanales con espacios diferentes para cada día (desayuno, comida y cena).
Además, cada vez que se visite a un médico diferente, es bueno llevar la lista de los medicamentos que se está tomando. De esta manera, el médico sabrá si prescribe algo nuevo, y si puede haber efectos adversos o contraindicaciones.
En el caso de las personas de edad avanzada es necesario que un familiar esté al tanto de que tome sus medicamentos en las dosis y momentos indicados.

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