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En marzo de 2019, el INEI reportó que las trabajadoras peruanas de zonas urbanas ganaban en promedio el 68.4% de lo que percibían los hombres. | Fuente: Shutterstock

De acuerdo con el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), lograr la igualdad y eliminar la discriminación en el empleo es una tarea fundamental con la que toda la sociedad debe comprometerse, ya que transgrede la dignidad de las personas, principalmente a las mujeres y otros grupos vulnerables. Actualmente, las mujeres altamente calificadas y en actividad laboral aun enfrentan desigualdades en la remuneración que perciben y limitaciones para poder ascender en el trabajo, independientemente de sus méritos o logros laborales.

En este sentido, las barreras más comunes están relacionadas a estereotipos respecto al liderazgo femenino. De hecho, un estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ha revelado que casi la mitad de la población del mundo todavía cree que los hombres son mejores líderes políticos y empresariales que las mujeres.

En Perú, para el Ministerio de Trabajo, las brechas en el ámbito laboral entre hombres y mujeres son causadas por factores objetivos, como la educación, la experiencia laboral, el sector de actividad económica, la ocupación o el tamaño de la empresa. Pero también son causadas por factores subjetivos que obedecen a patrones estructurales, asociados a la desigual división del trabajo doméstico y del cuidado de otras personas entre hombres y mujeres, o a la existencia de mecanismos sutiles de discriminación. Por ejemplo, según la misma institución, las mujeres reciben 19.3% menos de ingresos salariales por razones subjetivas y discriminatorias.

Situaciones que dificultan el ascenso en el ámbito laboral

De acuerdo con la Organización Internacional de Trabajo (OIT), las políticas de empleo en general deben abordar los principales asuntos relacionados a la situación de las mujeres en el acceso al mercado laboral. Estos son, por ejemplo, la segmentación ocupacional que las mantiene mayoritariamente en los sectores de servicios y cuidados, la ausencia de protección social y de sistemas de cuidados, además de otros tipos de discriminación que se suma a la de género.

De esta manera, es importante identificar cuáles son las dificultades que enfrentan las mujeres para ascender en el ámbito laboral y promover la práctica de actitudes que contribuyan a la construcción de sociedades más inclusivas e igualitarias.

Hostigamiento

Según el Ministerio de Trabajo, erradicar el hostigamiento está relacionado con la igualdad de oportunidades en el empleo y la ocupación, ya que representa una de las manifestaciones de discriminación que se da, en su mayoría, hacia las mujeres. 

Este hostigamiento o acoso sexual produce que la persona aquejada se sienta ofendida, humillada y/o intimidada, afectando derechos fundamentales. Asimismo, puede darse entre trabajadores/as que tienen una relación laboral jerárquica o entre aquellas personas con cargos del mismo nivel jerárquico.

Para la misma institución, también puede presentarse como hostigamiento sexual, que implica una conducta física o verbal de naturaleza sexual no deseada o rechazada, realizada por una o más personas que se aprovechan de una posición de autoridad. Por otro lado, también puede manifestarse como acoso por ambiente hostil de trabajo, cuando en el lugar de trabajo se verifican conductas físicas o verbales de carácter sexual que crean un clima de intimidación, humillación u hostilidad que afecta las labores de la trabajadora.

Trato desigual

Para la Organización Internacional de Trabajo (OIT), es importante que en las oportunidades de promoción y desarrollo de las carreras se establezcan procesos libres de sesgos de género y con las condiciones necesarias para que las responsabilidades familiares no sean tomadas como impedimentos o factores discriminatorios.

Del mismo modo, otra de las desigualdades que enfrentan las mujeres es la brecha entre las ganancias de un hombre y una mujer por realizar el mismo trabajo. De hecho, según las cifras del propio MTPE en 2019, las mujeres con empleos formales tienen un sueldo promedio de 2115 soles mensuales, casi 500 soles por debajo de lo que ganan los hombres en la misma situación.

Limitaciones en la gama de ocupaciones

Según ENAHO 2018, las mujeres se encuentran ampliamente representadas en ocupaciones como trabajadoras del hogar (95,4%) y vendedoras (70,1%). Por el contrario, tienen menor presencia en ocupaciones de gerentes, administradores y funcionarios; lo que se debe a los estereotipos respecto a las actividades que ellas deben o pueden realizar.

Según la OIT, esta segmentación ocupacional actúa como una barrera a la presencia de las mujeres en sectores considerados como tradicionalmente masculinos, tales como ciertas áreas industriales como la metalurgia, la construcción civil, la extracción de mineral y en el sector petrolífero, así como en las áreas de matemáticas, ciencia y tecnología.

Por ejemplo, en 2018 la carrera universitaria más popular entre el alumnado femenino fue educación (INEI). Sin embargo, los datos del Ministerio de Trabajo, revelaron que es la profesión peor remunerada del país, con un promedio de salarios por debajo de los 1500 soles mensuales, en todas sus especialidades. Por su lado, lo hombres escogerían la carrera de ingeniería, de la que tres de sus especialidades se encuentran entre las diez carreras mejor pagadas a nivel nacional.

Discriminación hacia las mujeres indígenas y afrodescendientes

De acuerdo con la OIT, las mujeres indígenas y afrodescendientes representan un enorme contingente de la población femenina de la región y, además, son las que presentan las menores chances de lograr su autonomía personal y económica a través del trabajo.

En su cotidianeidad enfrentan una doble discriminación por su condición de mujeres y de indígenas o afrodescendientes, lo que acrecienta las barreras para superar la pobreza y desigualdad de oportunidades. De hecho, según el documento “Diagnóstico sobre la problemática de género y la situación de las mujeres afrodescendientes en el Perú”, elaborado por Mónica y Sofía Carrillo Zegarra, existe racismo en las oportunidades que ofrece el mercado a mujeres y hombres afroperuanos, a partir de oficios considerados como “naturales”; en el caso de las mujeres como cocineras, empleadas domésticas y en el de hombres como porteros, cargadores de muertos, cocheros de carrozas.