Según INDECI, entre 2009 y 2018 ocurrieron en el Perú alrededor de 49 mil 237 emergencias, de las cuales 36 mil 882 fueron generadas por peligros de origen natural.
Según INDECI, entre 2009 y 2018 ocurrieron en el Perú alrededor de 49 mil 237 emergencias, de las cuales 36 mil 882 fueron generadas por peligros de origen natural. | Fuente: Andina

El cambio climático hace que los eventos naturales como las lluvias, las olas de calor y las bajas temperaturas sean más frecuentes, intensos y menos previsibles. En el Perú, los deslizamientos de tierra y agua que conocemos como huaicos son uno de los más comunes en épocas de lluvias y, por falta de preparación y prevención, suelen afectar a las comunidades.

Además, otros factores como el rápido crecimiento de la población, la contaminación del medio ambiente y la falta de planificación urbana han contribuido a que estos eventos causen grandes pérdidas en vidas humanas, infraestructura y bienes materiales.

¿Cuándo somos más vulnerables ante un fenómeno natural? Algunos de los factores que nos ponen en peligro ante un huaico son:

• Ocupar terrenos que no son aptos para vivir como los rellenos, las laderas de cerros, los cauces y las riberas de los ríos haciéndonos más propensos a ser afectados por las inundaciones o los huaicos.

• No organizarse con nuestra comunidad para responder ante una emergencia o desastre.

• No capacitarse de manera adecuada ni tener un plan de alerta temprana ante huaicos o inundaciones.

¿Qué medidas de preparación podemos adoptar?

Según los expertos, el trabajo conjunto y continuo de la comunidad puede contribuir a gestionar el riesgo y reducir el impacto de estos eventos. En ese sentido, es importante desarrollar planes de prevención y mitigación para asegurarnos de que no nos perjudique tanto un fenómeno de esta naturaleza. La mayoría de ellos no pueden impedirse, pero con un adecuado Plan Familiar de Emergencia podemos estar preparados y responder de manera planificada y organizada.

La elaboración del Plan Familiar de Emergencia requiere que todos los miembros de una familia coordinen el rol que deben cumplir y las responsabilidades asumidas tanto en la etapa de preparación como en la respuesta y en la rehabilitación después de un huaico.

Para empezar a elaborar este plan, se debe:

1. Reconocer el sitio en el que vive la familia

Identifique los materiales de la vivienda y su ubicación es importante para identificar riesgos potenciales. Por ejemplo, detecte si está ubicada cerca de una quebrada, un río, lagunas, mar, redes de gas; si se encuentra cerca de edificaciones en mal estado, rodeada de cables eléctricos que estén colgando y que atraviesen la acera o cerca con posibilidades de caerse, entre otros.

También revise el estado de las instalaciones eléctricas, de las cañerías, de las paredes, muros, techos; así como paredes inestables, roturas o desniveles en el piso, cables sueltos, desagües sin tapa, macetas, repisas y estantes sin sujetar a la pared, entre otros.

2. Desarrollar la estrategia de acción

Elaborar las estrategias de acción involucra tener en cuenta que, si podemos quedarnos en el interior de la casa, debemos ubicar los lugares donde la familia puede estar a salvo en caso de una emergencia. Además, hacer simulacros de evacuación para medir el tiempo que se demoran los miembros de la familia en evacuar y tener presente otros aspectos como si hay niños pequeños, adultos mayores o personas con discapacidad.

Si se considera que, ante una emergencia, no es seguro permanecer en casa, se debe tener en cuenta las necesidades especiales de los integrantes del hogar, establecer un punto común de reunión familiar, ubicar los lugares seguros del barrio para dirigirse a ellos y designar el responsable de la llave de la casa.

En ambos casos, se debe designar quién se encargará de bajar la llave de gas y energía eléctrica en casa, además del encargado de las Mochilas para Emergencia.

3. Comportamiento familiar

Inmediatamente después de haber sucedido la emergencia, la familia debe mantener la calma, verificar la presencia de todos los miembros de la familia que estaban en casa y constatar si el inmueble está habitable. En caso contrario, deberán dirigirse a los lugares predeterminados en el Plan Familiar de Emergencia.

Recuerda que deben evitar llamar por teléfono para no congestionar los servicios, emplear el 119 para comunicarse con sus familiares y usar mensaje de texto.

4. Organizar y participar en simulacros familiares

Los simulacros sirven para poner en práctica el Plan Familiar de Emergencia y saber cómo actuar en caso de una emergencia, sea movimiento sísmico, incendio, huaico, deslizamiento, entre otros. A través del simulacro se pueden corregir los errores que comúnmente se cometen durante una emergencia.

Al realizar un simulacro, cada miembro de la familia asume la responsabilidad que se le asigna en el Plan Familiar de Emergencia y es importante que todos los integrantes puedan dejar de lado sus actividades para unirse al ejercicio.

La mochila para emergencias es un elemento clave del
La mochila para emergencias es un elemento clave del "combo de supervivencia" recomendado por el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci). | Fuente: Andina

¿Qué suministros debo tener en la mochila de emergencia?

Contar con una mochila para emergencias es clave y debe contener provisiones básicas para estar preparados. Entre los suministros puedes incluir lo siguiente:

• Botiquín de primeros auxilios: Este botiquín debe tener mínimo alcohol, algodón, vendas, gasa, analgésicos, tijeras, agua estéril y ungüento para quemaduras.

• Agua y alimentos no perecibles: Es decir, comida que se pueda conservar sin refrigeración, como enlatados que no necesiten cocinarse. Recuerda revisar constantemente las fechas de caducidad e ir actualizando.

• Ropa: Es importante que cada miembro de la familia tenga un juego de ropa extra para cambiarse, tomando en cuenta prendas que puedan adaptarse a diferentes tipos de clima.

• Otros artículos útiles como mascarillas, linterna y pilas de repuesto, radio portátil, fósforos, velas y artículos de higiene como jabón y papel higiénico.