ISS
La ISS no es propiedad de un solo país. Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, Canadá y Japón operan la estación a través de un acuerdo de cooperación entre los países. | Fuente: NASA

2030 es el año marcado para el fin de operaciones de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés). Pero, aun iniciando este 2022, dos de sus principales colaboradores, Rusia y Estados Unidos, están enfrascados en una tensa relación política tras la invasión del primero a Ucrania, en lo que se ha denominado uno de los puntos más difíciles desde el fin de la Guerra Fría. Por lo tanto, la alianza espacial se encuentra en un momento complicado.

Pese a las distintas advertencias del jefe de la agencia espacial rusa, Dmitry Rogozin, por el momento, tanto la NASA (EE. UU.) como Roscosmos (Rusia) están haciendo valer sus compromisos iniciales en la nave orbital. Sin embargo, con el pasar de los días, la cooperación peligra ante las adversidades geopolíticas.

 Una pausa en la conquista espacial

Las sanciones económicas hacia Rusia están provocando que distintas industrias se queden sin conexión entre el país de Europa del Este con el resto del mundo, por lo que estamos viendo las consecuencias directas en todos los campos, incluido el de la astronomía.

“La astronomía y la ciencia en general avanzan gracias a la cooperación. La actividad científica busca respuestas a las interrogantes que nos presenta la naturaleza y para ello se apoya en la diversidad (cultural, social, de género) de los miembros de la comunidad científica”, señala Vanessa Navarrete, creadora del blog ‘Hablemos del Universo’ e impulsora de la Asociación Peruana de Mujeres en Ciencia. “El espíritu de colaboración científica suele mantenerse al margen de estos conflictos, pero no hay que perder de vista que dichos conflictos afectan a la economía mundial que finalmente impactará, de un modo u otro, en la actividad científica”.

Prueba de ello era la siguiente misión en conjunto de la ESA (Agencia Espacial Europea) con Roscosmos hacia Marte.

“Me dio mucha pena que se anunciara la cancelación de un proyecto como el Exomars (la parte que se iba a hacer en el 2022) ligado directamente a la exploración científica del planeta Marte”, apunta el Dr. Nobar Baella, astronómo principal del Instituto Geofísico del Perú (IGP). “La Agencia Espacial Europea anunció que ha roto sus vínculos con la corporación espacial rusa Roscosmos.

Navarrete añade sobre el tema: “Este proyecto ya envió en el 2018 un orbitador que mapea el metano en la atmósfera de Marte y este año enviaría al rover (Rosalind Frankin) para buscar evidencia de vida en el planeta rojo y realizar experimentos de astrobiología”.

Pero, aunque ExoMars sea el caso más sonado de las recientes pausas/cancelaciones del ámbito internacional, existen una serie de consecuencias extras dentro de esta ciencia en crecimiento.

“Además, si se afecta la astronáutica, es decir el lanzamiento de sondas de investigación astronómica, se afecta la astronomía. Un ejemplo de ello es el retiro de todo el personal ruso de la base europea de Kourou (Guyana Francesa) afectando la colocación en órbita de futuros satélites”, indica Baella.

La física egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos lista, además, dos consorcios internacionales que congregan a gran parte de los telescopios espaciales:

  1. ESO (European Southern Observatory) que congrega a 16 estados miembros de Europa y Chile como aliado estratégico.
  1. AURA (Association of Universities for Research in Astronomy) que agrupa a 50 Universidades, 47 de EEUU y 3 extranjeras (Alemania y Chile).

“Rusia no participa en estos consorcios, pero sí ha desarrollado la astronomía de manera independiente con observatorios instalados en su país”, recalca.

Rusia también ha dado de su lado: ha señalado que no venderá más motores RD-180, principal para el cohete Atlas-5, y el motor RD-181, que es utilizado por la primera etapa del cohete Antares. "En esta situación no podemos seguir suministrando a Estados Unidos nuestros motores para cohetes, que son los mejores del mundo, que vuelen en sus escobas o con lo que sea", dijo Rogozin.

"Palos de escoba estadounidenses", se burló en un tuit el mismo jefe de SpaceX, Elon Musk. En Twitter, Musk publicó un vídeo del cohete Falcon 9 desplegado otros 47 de sus satélites de transmisión de Internet Starlink.

 La Estación Espacial Internacional, el punto de atención

Mientras el campo sufre de rupturas desde distintos ángulos en Tierra, aún existe un lugar donde rusos y estadounidenses se han comprometido, deben y están obligados a trabajar en conjunto: la Estación Espacial Internacional.

La nave, ubicado en la órbita de la Tierra, es un esfuerzo en conjunto de la NASA, Roscosmos y miembros aliados que tiene un objetivo mundial: realizar labores científicas para comprender nuestro planeta, el universo y una posible expansión hacia los confines de la galaxia.

Hace pocos días, pese a las desafortunadas declaraciones de Rogozon de abandonar al astronauta en el espacio, Mark Vande Hei regresó al planeta con sus compañeros cosmonautas en una nave rusa, aterrizando en Kazajistán. Pese a las tensiones, la operación fue un éxito y el ambiente no era de duelo, sino de calidez.

Los cosmonautas rusos "fueron, son y serán siendo amigos muy queridos", dijo. "Nunca hubo ninguna preocupación sobre mi capacidad de seguir trabajando con ellos", dijo a la prensa en Texas.

Vande Hei confirmó que la invasión rusa a Ucrania fue tema de conversación en la estación. Pero las charlas eran "principalmente sobre lo que ellos sentían al respecto, y esas son cosas que preferiría que compartieran ellos mismos".

Algo similar sucedió días atrás a dicho vuelo. El cosmonauta Anton Shkaplerov entregó formalmente el mando del laboratorio orbital al astronauta de la NASA Thomas Marshburn en un acto simbólico en medio de la guerra en la Tierra. Citando al periodista Eric Berger de Ars Technica, “Shkaplerov dijo que, en órbita, ‘todos eran hermanos y hermanas espaciales’”.

¿Puede la ISS tener consecuencias graves ante el ambiente diplomático actual?

“A corto plazo, pienso que no”, postula el investigador del área de Astronomía del IGP. “El problema es que la ISS siempre fue una colaboración en donde los rusos tienen buena parte de la navegación/control de la estación. Si se quiere que la ISS funcione sin Rusia, entonces, la otra parte deberá hacerse cargo de las tareas que hace Rusia, pero ¿Está esa otra parte en la capacidad de hacerlo ahora mismo? Si alguien quiere hacer la parte de Rusia, eso significaría volver a resolver problemas y desafíos técnicos que Rusia ya resolvió. Y eso no es práctico”.

De forma similar, Navarrete recalca funciones en específico en los que trabaja Rusia en la nave. “El problema aquí es la dependencia espacial que se tiene con Rusia, por ejemplo, el sistema de propulsión ruso mantiene en órbita a la ISS y desde ya hace algunos años los rusos comenzaron a llevar a los astronautas de EE. UU. a la ISS”.

De acuerdo con la propia NASA,un país depende totalmente del otro para mantener las operaciones en marcha y viceversa”. El segmento ruso "proporciona toda la propulsión para la Estación Espacial Internacional utilizada para el reinicio de la estación, el control de actitud, las maniobras para evitar escombros y las eventuales operaciones de salida de órbita", mientras que EE. UU. proporciona energía a través de los paneles solares de la estación y algunos de los sistemas de soporte vital.

Como señala la NASA, “la estación espacial no fue diseñada para ser desarmada, y las interdependencias actuales entre cada segmento de la estación impiden que el segmento orbital estadounidense y el segmento ruso operen de manera independiente”.

Ante lo dicho, Baella detalla que “Rusia tiene ahorita mismo el poder de sabotear la ISS si así lo quisiera”. La agencia espacial estadounidense lo confirma: sin cosmonautas al mando, la ISS podría correr el riesgo de salir de órbita. Eso se debe a que la estación "necesita un suministro continuo y constante de naves espaciales de propulsión".

Para que EE. UU. deje de depender del empuje proporcionado por la nave espacial Progress construida en Rusia, se requeriría "un desarrollo considerable de hardware [y] software nuevo, y una cantidad significativa de tiempo y financiación".

Ya Rusia había anunciado su salida de la ISS para el 2024 antes del conflicto y supongo que los integrantes de la ISS han estado trabajando en un plan B para asegurar su continuidad que quieren que sea hasta el 2030”, indica Navarrete. “Por otro lado, en el espacio todos llevamos la misma bandera, la colaboración en la ISS actualmente funciona y espero que siga así, es muy descabellado afectar a las actividades científicas que benefician al mundo. Pero también es preocupante que estos conflictos, que responden a intereses de unos cuantos, afecten a cientos de familias y por rebote a todo el mundo que solo queremos vivir en paz”.

“Más allá de la parte técnica, el dejar que la nave siga funcionando sin Rusia, es un atentado contra el simbolismo original de la ISS”, sostiene Baella. “Así es, la ISS es todo un símbolo. Un símbolo de la unidad de nuestra humanidad que se une para el progreso de la investigación científica. No por nada se le puso el nombre de Estación Espacial Internacional ¿Cierto?”.

Rogozin criticó las sanciones internacionales contra Rusia y dijo que la cooperación normal entre la agencia espacial y sus contrapartes occidentales “solo sería posible después de que fueran levantadas”. “Es por eso por lo que creo que la restauración de las relaciones normales entre los socios en la Estación Espacial Internacional y otros proyectos solo es posible con la eliminación total e incondicional de las sanciones ilegales”, detalla. Sin embargo, ningún comunicado de Twitter ha llegado a hacerse realidad. La ISS sigue en órbita y los astronautas y turistas espaciales continúan con sus labores en medio de la incertidumbre. La ciencia y los astronautas están, en estos momentos, a la merced de los gobernantes.

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