Parker
La sonda está estudiando al Sol a una distancia muy corta. | Fuente: NASA

La sonda solar Parker de la NASA está siendo atacada con polvo espacial que se estrella a grandes velocidades contra la nave.

Los científicos están estudiando cuánto daña el impacto de polvo a Parker en el espacio, en una investigación encargada por la agencia estadounidense para prevenir mayores contratiempos.

El impacto del polvo

Los granos de polvo se chocan contra la nave a una velocidad de 11 mil kilómetros por hora, aseguran los responsables, y golpean a Parker cada 15 segundos.

El polvo espacial es un elemento omnipresente de nuestro sistema solar y probablemente de muchos otros sistemas planetarios del universo. Diminutas partículas de polvo, de un cuarto del ancho de un cabello humano y generadas por asteroides y cometas, están encerradas en una danza eterna alrededor del Sol. Parker, girando alrededor de la estrella a velocidades insondables, choca constantemente con los granos y, cuando golpean su cuerpo metálico, se calientan, se vaporizan, ionizan y se convierten en plasma.

Usando Fields, el instrumento de la sonda para medir campos magnéticos, y Wispr, un dispositivo de imágenes que puede tomar fotos del Sol y estudiar la densidad de electrones en su corona, un equipo de científicos de la Universidad de Colorado, Laboratorio de Boulder para la Atmósfera y el Espacio Physics (LASP) y el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins estudiaron la gravedad de estos impactos.

El equipo notó cómo algunos de los impactos derribarían a Parker (astillas de pintura, metal), lo que afectaría las cámaras de navegación de la sonda. Si se dispararan en el ángulo correcto, reflejarían la luz del Sol directamente en las cámaras de navegación, cegándola por un momento.

El tipo de impacto incorrecto podría ser fatal para Parker, cegándolo el tiempo suficiente como para volver a inclinar su escudo térmico de manera incorrecta. Sin un escudo térmico que lo proteja, el resto de la nave espacial podría freírse por las altas temperaturas.

Por fortuna, hasta el momento no ha pasado nada y la sonda sigue batiendo récords.

La nave a prueba de quemaduras, lanzada por la NASA en agosto de 2018, se ha acercado lentamente al infierno ardiente de nuestro sistema solar durante los últimos tres años, estudiando sus campos magnéticos y la física de partículas en el camino. Ha sido un viaje exitoso y la sonda ha estado acumulando récords de velocidad. En 2020, se convirtió en el objeto creado por humanos más rápido jamás construido.

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