Cryptococcus neoformans
Cryptococcus neoformans teñido con tinta china. | Fuente: De Dr. Graham Beards

Una muestra delgada del hongo Cruptococcus neoformans descubierto en Chernóbil ha podido bloquear y absorber 2% de los rayos cósmicos que lo golpearon en la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés), abriendo una nueva posibilidad de encontrar una solución a este problema.

El experimento, recabado por New Scientist, fue compartido la semana pasada y se detalla que, con las correctas medidas de espesor del hongo, sería suficiente para mantener seguros a los astronautas caminos a Marte.

Los científicos de la Universidad Johns Hopkins y Stanford revelan que los escudos de hongos dañados podrían volver a crecer.

"Lo que hace que el hongo sea grandioso es que solo necesitas unos pocos gramos para comenzar", dijo el investigador y coautor del estudio de Stanford, Nils Averesch, a New Scientist. "Se autorreplica y se cura a sí mismo, por lo que incluso si hay una llamarada solar que dañe significativamente el escudo de radiación, podrá volver a crecer en unos días".

Al parecer, este hongo crece rápidamente por exposición a la radicación gamma. En este contexto, aumenta la capacidad de transferencia de electrones de la melanina en los hongos, aumentando su actividad metabólica total.

Fue descubierto en 1991, pero sus propiedades recién están siendo comprobadas y analizadas con detenimiento.

En otras de las pruebas realizadas con anterioridad, los científicos de la NASA están estudiando la posibilidad de extraer el poder de la fotosíntesis de las plantas y utilizarlo para confeccionar un bloqueador solar. Algunos expertos piensan que el hongo se puede utilizar para almacenar energía, como una alternativa a los paneles solares, según reportes. 

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