Chernóbil
El lugar -y alrededores- quedó deshabitado tras la explosión, pero aún es habitado por la vida salvaje. | Fuente: Unsplash

La actividad en el lugar de la mayor catástrofe nuclear en la historia, Chernóbil, está creciendo a 35 años de la tragedia.

De acuerdo con la revista Science, los sensores detectan un número cada vez más creciente de neutrones en el reactor que ocasionó a la tragedia.

La investigación asegura que esta actividad creciente no puede ser controlada debido a que se está realizando en una de las habitaciones de acceso imposible por sus altos niveles de radiación.

Se cree que la cámara, conocida como sala subreactor 305/2, contiene grandes cantidades de material radioactivo, pero es inaccesible y no ha sido vista por ojos humanos o robóticos desde el desastre a mediados de la década de los 80.

Hay posibles soluciones

Los desechos radiactivos de Chernóbil arden sin llamas "como las brasas en un pozo de barbacoa", dijo a la revista Neil Hyatt, profesor de ciencia e ingeniería de materiales nucleares en la Universidad de Sheffield .

De acuerdo con expertos, si el nivel sigue en aumento, será necesario intervenir la habitación para “absorber” los neutrones. Sin embargo, todo será en ayuda de robots. 

Algunos ejemplares como Spot podrían acercarse lo suficiente para instalar sensores y muestras de la radiación para su estudio. Ucrania espera presentar un plan detallado para hacer esto y trabajar para eliminar los desechos nucleares de Chernóbil para septiembre, informó Science.

Aun así, es poco probable que una explosión potencial sea tan mortal como el desastre de Chernóbil de 1986 que mató a unas 50 personas y provocó miles de muertes relacionadas con la radiación.

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