La película de drama musical "Dancer in the dark", protagonizada por la cantante islandesa Börk, es una de las más polémicas de la historia del cine. No solo por su trama, si no por las historias ocurridas en torno a su rodaje. Un día como hoy, pero del año 2000, el filme de Lars Von Trier se alzó con la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

En aquel tiempo, el director danés se erigía como uno de los realizadores independientes más populares del cine. Esto fue mucho antes de que se le declarara persona non grata y se le acusara de antisemita en el mismo festival donde alcanzó la gloria.

A 20 años del estreno mundial de esta película, dirigida por el abandera del movimiento Dogma 95, que imponía nuevas normas para hacer cine apelando a la realidad y evitar el uso de efectos especiales, así como el desprecio por el uso de trípodes o a luz artificial. Aún así, "Dancer in the dark" no califica como una película de Dogma 95 pues los momentos musicales usan cámaras fijas y la cinta tiene dosis de violencia que no van con el manifiesto de Dogma 95.

Björk interpretó a la inmigrante checa Selma y dejó la piel, y prácticamente la estabilidad mental en el rodaje. Se hablan muchas cosas de ese proceso de realización, y estos fueron confirmados por un post que la cantante en 2017, en el que acusó públicamente de acoso al director.