Mujer y líder en el Perú, un desafío por partida doble

Cuando vemos que 7 de cada 10 niñas peruanas desean convertirse en líderes al servicio del país, automáticamente debemos pensar en cómo podemos contribuir para que lo logren.

Nacer mujer en el Perú es como iniciar una maratón en desventaja, con algunos minutos de retraso, con un esguince de tobillo o con las zapatillas rotas. El circuito es en apariencia igual para varones y mujeres, pero lo cierto es que no competimos bajo las mismas condiciones. Aun así, nosotras emprendemos la carrera con esa voluntad inquebrantable que nos hace únicas y muchas logramos llegar primeras a la meta.

A pesar de las brechas de género existentes, convertirse en mujeres ganadoras es una aspiración compartida por miles de peruanas. De hecho, una reciente investigación desarrollada por Plan Internacional revela que 7 de cada 10 niñas desean convertirse en líderes en el Perú, en su comunidad o en su carrera. Pero el estudio sugiere también que desde pequeñas se enfrentan a estereotipos de género que limitan sus ideas, ambiciones y confianza en sí mismas, por lo que surge la necesidad de desafiar y transformar las normas sociales que obstaculizan sus aspiraciones.

Para comprenderlo mejor, revisemos las cifras de empleabilidad. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), del total de la Población Económicamente Activa, 4 de cada 10 son mujeres (7 millones 460 mil 200 personas). La diferencia, respecto a los hombres, no parece significativa. No obstante, las mujeres solo ocupamos el 33 % de los cargos de liderazgo a nivel nacional y, para lograrlo, debemos enfrentar y superar más desafíos que nuestros pares.

| Fuente: Freeimages

Para empezar, el primer gran desafío para nosotras es encontrar un equilibrio entre la vida laboral y familiar, pues las tareas domésticas y la crianza de los hijos recaen principalmente sobre nosotras. Asimismo, muchas veces estamos encasilladas a trabajar en determinados roles o sectores, tenemos menos posibilidades de acceder a financiamiento para desarrollar proyectos que nos permitan demostrar nuestra capacidad de liderazgo y recibimos un sueldo 30 % menor al que reciben los hombres por desempeñar las mismas funciones.

Entonces, ¿cómo cambiar esta situación? ¿Cómo desconfigurar los estereotipos que nos limitan? ¿Cómo cerrar las brechas de género de las que tanto se habla en los últimos años? Desde mi punto de vista, y dejando de lado las políticas públicas por un momento, creo que las mujeres debemos educarnos e impulsarnos unas a otras, cultivar el liderazgo de nuestras niñas en casa, enseñarles a desafiar el sexismo y la discriminación, y prepararlas para tener éxito y convertirse en las líderes que el país necesita. Solo a través de la educación empezarán a definirnos por nuestras capacidades y no por nuestro sexo.

Evidentemente, el Estado, las empresas y la sociedad deben contribuir a cerrar las brechas desde sus propias esquinas. Por ejemplo, allanando el acceso de las niñas a una educación básica y superior con equidad, derribando estereotipos profesionales, impulsando la participación de las mujeres en la política pública, fiscalizando la igualdad salarial, sancionando la discriminación, generando más oportunidades de trabajo y desarrollo profesional, entre otras iniciativas que permitan a las mujeres competir contra los hombres en igualdad de oportunidades.

Debemos entender, de una vez por todas, que superar el desequilibrio de género y alentar el liderazgo femenino, en la fuerza de trabajo, no solo beneficia a las mujeres y sus hogares, sino también al desarrollo social y a la economía del país en su conjunto. Es por eso que cerrar estas brechas y promover la equidad no es una tarea solo de mujeres, sino de la sociedad en general.

NOTA: “Ni GRUPORPP ni sus directores, accionistas, representantes legales, gerentes y/o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma”.

Sepa más: