Julio Ramón Ribeyro nació un día como hoy hace 92 años
Julio Ramón Ribeyro nació un 31 de agosto de 1929. | Fuente: Andina

Este martes 31 de agosto, Julio Ramón Ribeyro habría cumplido 92 años. No es difícil imaginarlo sentado frente a un escritorio, con una máquina de escribir a la vista, rodeado de algunos libros y con un cenicero cerca de su mano para, de tanto en tanto, tomar un cigarro y darle una pitada. El fotógrafo Baldomero Pestana contribuyó a perpetuar imágenes como esas, pero también el mismo autor de "La palabra del mudo", que en su cuento "Solo para fumadores" escribió: "Entre escritores y fumadores hay un estrecho vínculo".

Lo cierto es que tan estrecho vínculo le producía algunos padecimientos al momento de la escritura. En sus diarios, reunidos bajo el título "La tentación del fracaso", Ribeyro dio cuenta de la fatiga muscular, la intoxicación con nicotina y los desvelos que le generaban escribir su obra, compuesta por diversos géneros (las prosas, el aforismo, las novelas), aunque su gran mayoría por cuentos. Muchos cuentos. Un total de 95 que suman casi mil páginas como lo prueba la reciente reedición de todos ellos, hecha por el sello Alfaguara.

"Esta es la edición definitiva", subrayó el especialista Jorge Coaguila a RPP Noticias. Una edición que, según explica él mismo en una nota al inicio del libro, prescinde de los cuentos "El abominable" y "El parque Sucre" —incluidos en anteriores ediciones— por tratarse del inicio de una novela inconclusa y el capítulo de una autobiografía inacabada, respectivamente. E incorpora "Surf", el último relato que Ribeyro escribió, y otros seis considerados "prehistóricos", que fueron recogidos bajo el título "Los huaqueros".

¿Existen todavía cuentos inéditos de Julio Ramón Ribeyro? Coaguila comentó que Alida Cordero, viuda del cuentista, le dio la oportunidad de revisar todos los papeles que dejó el escritor sin publicar. "Eran inicios de relatos inconclusos, inicios de novelas, pero cuentos no", sostuvo el experto, aunque recordó que existe "una leyenda acerca de seis cuentos, atribuidos a Luder [un narrador inventado por el cuentista]", que el editor Jaime Campodónico y el escritor Guillermo Niño de Guzmán solían comentar. "La familia, enterada de estos rumores, ha buscado entre los papeles y no ha encontrado nada", dijo.

Un total de 95 cuentos reúne la nueva edición de
Un total de 95 cuentos reúne esta nueva edición de "La palabra del mudo" de Julio Ramón Ribeyro. | Fuente: Penguin Random House

Ribeyro, jugador de primera división

La nueva edición de "Cuentos completos. La palabra del mudo" de Julio Ramón Ribeyro incluye también un prólogo del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, quien ya había demostrado antes su admiración por el escritor peruano al dedicarle un ensayo a sus diarios en "El arte de la distorsión". Según comentó Arthur Zeballos, editor de Penguin Random House, la viuda Alida Cordero estuvo involucrada en el proceso de edición.

Fue a pedido de ella que "Surf", por ejemplo, aparece al principio del libro y no al final, como lo dicta la cronología de publicación. "Esta edición es para los amantes de la obra [de Ribeyro], en general. Los derechos [de autor] son para toda Hispanoamérica, [el libro] va a salir publicado en otros países, porque esta edición pertenece a la colección de cuentos completos y narrativa reunida en la que ha salido Bolaño, Nabokov, Faulkner", indicó Zeballos.

Si bien la obra cuentística de Julio Ramón Ribeyro es ampliamente conocida en Perú, el nombre del autor aún no goza de la suficiente popularidad en el extranjero. Aunque las cosas han cambiado. En los últimos años, escritores foráneos, como Alejandro Zambra, Antonio Muñoz Molina, Enrique Vila-Matas, entre otros, han revalorado a través de artículos, ensayos y prólogos la obra del escritor que hizo del fracaso una poética particular. El jugador de tercera división, como alguna vez se definió a sí mismo, es hoy aplaudido en estadios de primera.

"Tras su muerte, creo que ahora se lee más que antes, su figura literaria ha crecido mucho", aseguró Coaguila. Y el periodista Daniel Titinger, que en el 2014 publicó un perfil del escritor, titulado "Un hombre flaco", acotó: "No es un autor muy traducido. No es igual de caleta que hace cinco años, eso sí. Cuando escribí el libro, por Dios que era caleta. Y han pasado más de seis años de eso y ya no lo es tanto. Para un cuentista siempre va a ser más difícil".

En el 2020, la obra de Julio Ramón Ribeyro llegó a la pantalla con la adaptación de su cuento "Alienación" a un cortometraje. | Fuente: Captura de pantalla

Cuentos de humor, fracaso y fantásticos

Algo de justicia hubo en definir a Julio Ramón Ribeyro como "el mejor escritor peruano del siglo XIX" por el planteamiento clásico que exhibían sus cuentos, herederos de sus lecturas de escritores franceses de aquella época como Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, Stendhal, entre otros. Sin embargo, a la luz de los años, la cita queda en entredicho si se toma en cuenta lo que Enrique Vila-Matas anotó en el prólogo a "La tentación del fracaso": que el cuentista peruano es un cultor del fragmento, la forma narrativa por excelencia del siglo XXI.

"Es un autor fragmentario", reconoció Coaguila, y anotó que, además de los relatos sobre la áspera realidad peruana —piénsese en "Al pie del acantilado", "Interior 'L'" o "Los gallinazos sin plumas"—, Ribeyro también cinceló un sentido del humor fino, producto de una "autoironía" en la que se burlaba de "sus temores y chascos". "Ribeyro hace lo propio en 'Solo para fumadores', donde se burla de las cosas que le pasaban. El mismo Ribeyro señalaba que era algo que los críticos no rescataban de su producción", indicó.

Visto como un autor sombrío, de triste figura, la riqueza narrativa de Julio Ramón Ribeyro le permite romper con ese lugar común que pesa sobre él gracias, en buena parte, a sus cuentos. "Si alguien ha dicho que es un escritor decimonónico, también debe señalar que hay cuentos con monólogo interior y técnicas de vanguardia; si alguien dice que es un escritor realista, debe ver la otra cara, con cuentos de corte fantástico y absurdo como 'Doblaje', 'La insignia' o 'Ridder y el pisapapeles'", explicó Coaguila. 

Autor de un decálogo de cuentos ("el cuento debe contar una historia", sostenía como regla número uno), a Ribeyro le interesó labrar un estilo "directo, sencillo, sin aspavientos ni digresiones", según su propio consejo. "Muy pocas veces le salía un cuento de un tirón. Había una preocupación por hallar claridad y expresar sensaciones, es un autor que motiva risa, que te lleva a la reflexión y que, de paso, muestra las debilidades de la sociedad peruana", expresó el especialista.

¿Cómo daba con esas historias de personajes grises, fracasistas por vocación, hombres acosados por inmensas preguntas celestes? "Las historias se las contaba su hermano Juan Antonio en cartas", contó Titinger. Para el periodista, las tramas de corte kafkiano o con guiños a su infancia le pertenecían solo a Ribeyro, pero un buen porcentaje del resto eran producto de un proceso creativo conjunto. "Lamentablemente, no tenemos las cartas de Juan Antonio, pero sí algunas de Ribeyro en las que pedía que le cuente historias de Lima para publicar. Y ahí escribía historias que colocaba en el primer cajón hasta que llegara al tercero, que eran para publicar", añadió.

Fallecido un 4 de diciembre de 1994, el mismo año en que recibió el Premio de Literatura Juan Rulfo y empezaba a probar ese licor fuerte de los escritores que es la gloria, llevamos casi 30 años sin Julio Ramón Ribeyro, pero casi 30 años con él. Su voz, repartida a lo largo de una obra singular, se ha convertido, como él diría, en una gaveta escondida al interior de sus lectores.

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