Gustavo Rodríguez publicará este año "30 kilómetros a la medianoche", novela sobre su experiencia como padre de tres hijas. | Fuente: RPP Noticias

Poco a poco, el viento novedoso de la tecnología ha ido cubriendo de polvo los álbumes fotográficos. Corren otros tiempos para la fotografía amateur y, como lo recordó el escritor Gustavo Rodríguez a RPP Noticias, “la invención de la cámara en el celular hizo que el registro sea mucho más fácil para cualquiera”.

Sin embargo, en la época previa a los smartphone, sacarse una foto tenía la pretensión de perpetuar un instante incapaz de perderse en el éter digital de las redes sociales. Esa era la intención de Rodríguez, autor de “Madrugada”, cuando en 1996 decidió tomarse una fotografía con Alesia, entonces su única hija de un año, e iniciar un proyecto memorístico.

Lo que yo imaginaba en un futuro era ver todas estas fotos reveladas en cartulina y puestas una al lado de la otra de manera física para ver cómo había sido la evolución”, dijo el también comunicador. Lo que inició como un “experimento familiar” se convirtió en una tradición anual que involucró a sus otras dos hijas Maira, la segunda, y Malú, la menor de ellas.

Así, hace poco Rodríguez compartió a través de YouTube un video en el que muestra el crecimiento de sus hijas a lo largo de 25 años. El paisaje de fondo, pese a ser el mismo, también se transforma a la par que los años pasan por ellas. El tema “Dream a Little Dream of Me” —entonado por la delicada voz de Malú— acompaña este ejercicio de arqueología de la memoria.

Ha mutado mi afición por los álbumes”, sostuvo el escritor. “Ahora los tengo en mi celular. Tengo más o menos catalogados los momentos, los viajes y las efemérides. Ya no tengo hace muchos años álbumes en físico de papel, pero cada cierto tiempo, cuando limpio mi biblioteca, me gusta volver a revisar esos viejos álbumes. Y, generalmente, me encuentro con fotos a las que les tomo fotos con mi celular y les doy una nueva vida”, agregó.

LA FAMILIA COMO MOTOR LITERARIO

Para escribir “Madrugada”, Gustavo Rodríguez confesó una vez que la materia prima de la que se alimentó la trama surgió de las conversaciones de sobremesa que tenía con sus hermanos y su mamá. ¿Cuánto se nutre su propuesta literaria de su familia?

Mi familia está muy relacionada con mi literatura, sobre todo mi familia nuclear; es una manera de responderme a preguntas que siempre me he hecho respecto a mi padre y mis hermanos”, relató a RPP Noticias. Sin embargo, sus hijas no forman parte de sus ficciones, aunque pronto, según reveló, lo estarán. “He terminado una novela en la que se deja ver la sensación y el aprendizaje de haber criado a tres hijas”, añadió.

30 kilómetros a la medianoche” se titula este nuevo libro que se lanzará a mediados de este año, y cuya dosis de humor, ingrediente ineludible en las creaciones de Rodríguez, impregnará los pasajes de una historia que gira en torno a la experiencia de ser padre de tres hijas en un país machista.

Gustavo Rodríguez registró el crecimiento de sus 3 hijas a lo largo de 25 años como parte de un "experimento familiar". | Fuente: Gustavo Rodríguez

CUESTIONAR EL MACHISMO

No cabe duda de que el feminismo produce cuestionamientos de todo tipo. Y para este autor de 52 años, tener a Alesia, Maira y Malú bajo su cuidado significó poner en discusión sus privilegios masculinos desde casa. “He tenido que darme de que soy un machista en constante redención, un machista que, gracias a ellas y por amor a ellas, ha tenido que aprender qué cosas he hecho mal, qué cosas he tenido que corregir y seguir corrigiendo”, apuntó.

Enemigo de lo que denomina la “crianza al estilo policial”, el también publicista confesó sentirse afortunado por la relación cercana que mantiene con sus tres hijas. Un vínculo que cree fruto de la “crianza que otorga el beneficio de la duda: te daré la confianza, pero si la traicionas, habrá consecuencias”.

Este viernes, con San Valentín en vitrina, Gustavo Rodríguez eligió celebrar por estos días otro tipo de amor, que no cede a las perfidias ni el olvido: el amor filial. “Algo común a las tres que sí me enorgullece es que a ninguna le he oído hablar mal a espaldas de nadie. El virus del raje no ha entrado en ellas”, finalizó.

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