Los ataques fueron reivindicados por los rebeldes hutíes yemeníes, apoyados por Irán. | Fuente: REUTERS

Tras los ataques a la petrolera estatal de Arabia Saudita, Aramco, con drones por los rebeldes hutíes yemeníes, apoyados por Irán, el presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos no necesita el petróleo o el gas del Oriente Medio.

La reserva

Y es que en unas cavernas de sal a casi un kilómetro bajo la superficie, en las costas de Texas y Luisiana, EE.UU. guarda uno de sus mayores tesoros para tiempos turbulentos: millones y millones de barriles de petróleo. No se trata de nuevos yacimientos, el crudo fue llevado hasta allí y se conserva meticulosamente año tras año.

El presidente Trump acaba de autorizar la liberación de petróleo de esa reserva estratégica para que, si es necesario, se garantice el suministro mundial, impactado por los recientes ataques contra refinerías saudíes.

Petróleo escondido

Hasta ahora los presidentes de Estados Unidos han autorizado el uso de las reservas en escasas ocasiones.

La última fue en 2011, cuando los levantamientos de la Primavera Árabe llevaron a los Estados miembros de la Agencia Internacional de Energía a liberar un total de 60 millones de barriles para paliar la interrupción del suministro global petrolero.

Antes, en 2005, también se ordenó su uso luego de que el huracán Katrina devastara la infraestructura petrolera de EE.UU. a lo largo del Golfo de México.

Su primer uso tuvo lugar en 1991, cuando Estados Unidos atacó a Irak en la Operación Tormenta del Desierto.

Debido a la gran reserva de petróleo que posee EE.UU. muchos cuestionan si se deben mantener las reservas. Un informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno en 2014 sugirió deshacerse de ese petróleo para disminuir los precios de los combustibles y, en 2017, el gobierno de Trump barajó como posibilidad la venta de la mitad de las reservas para ayudar a abordar el déficit federal.           

BBC MUNDO

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