La Comisión de Economía del Congreso aprobó por unanimidad la insistencia sobre el proyecto de ley 3747-2009, que interpreta y precisa la Ley General de Cooperativas. En virtud de esta precisión la Sunat deberá dejar sin efecto los cobros a las cooperativas, principalmente agrarias, que se basen en considerar al socio y a la cooperativa como dos unidades económicas diferentes.

Desde hace casi diez años, explicó el presidente de la Comisión de Economía, Rafael Yamashiro, la Sunat ha venido acotando (exigiendo deudas tributarias) a los cooperativistas, partiendo de la idea de que el socio le vende y no que le entrega su producto a la cooperativa. Es decir, la entidad recaudadora desconoce el acto cooperativo.

Según Yamashiro, la Sunat puede exigir impuestos (renta e IGV) sobre las ganancias que obtiene la cooperativa al realizar transacciones con terceros, pero no por operaciones entre los socios y su cooperativa. La idea de esta norma no es aplicar con retroactividad un beneficio, añadió, sino pedirle a la Sunat que revise todas sus acotaciones que se han fundado en una interpretación equivocada de la ley.

A la sesión asistieron representantes de la Junta Nacional del Café, la central de cooperativas agrarias más importante del país, pues unas 16 cooperativas cafetaleras con sus 15.000 socios, están amenazadas por las acciones de la Sunat antes descritas. César Rivas, presidente de la Junta Nacional del Café, señala que el trabajo de organización que se ha realizado por 10 o 15 años en los valles cafetaleros se vendría abajo si la Sunat insiste en sus pretenciones.

“La Sunat dice que sus acciones comprometen 555 millones de soles. Nosotros los emplazamos a que nos digan cómo, de dónde”, dijo Rivas. El dirigente sostuvo que la Sunat no solo no reconoce la Ley de Cooperativas, sino la realidad económica de los valles cafetaleros y que actualmente la legislación tributaria está diseñada para la ciudad. “Por ejemplo, están acotando a la cooperativa Valle Río-Apurímac por la bancarización.

Quieren que se use cheque cuando para cobrarlo el socio tiene que viajar ocho horas hasta Huamanga”, explicó. Para Rivas, las cooperativas que han sobrevivido al terrorismo y al abandono de socios que se van a cultivar coca, terminarán de existir por acción del Estado. Rivas afirmó en declaraciones a RPP que las cooperativas cafetaleras tienen voluntad de seguir dialogando, pero que todo tiene su límite. “Después van a decir que bloqueamos carreteras. Pero, quiénes generan esto. ¿No son nuestros compatriotas que no entienden la realidad económica?”.

Al haberse aprobado en la Comisión de Economía, este proyecto quedó listo para su insistencia en el Pleno del Congreso. Según la Sunat, en el país existen unos 1.635 contribuyentes inscritos como cooperativistas o cooperativas, 218 de ellas se dedican a actividades agrarias.