España, bajo presión para decidir si pedirá o no ayuda financiera, dijo el viernes a los ministros de Finanzas de la zona euro que presentará una nueva serie de reformas económicas estructurales con plazos definidos para fines de este mes.

Los costos de endeudamiento de España han caído con fuerza desde que el Banco Central Europeo dijera que podría comprar bonos del país, pero la escala de pagos de deuda que debe realizar antes de fin de año y la profundización de la recesión llevan a la mayoría de los analistas a creer que es sólo una cuestión de tiempo que Madrid pida un rescate a la zona euro.

"Adoptaremos una nueva serie de reformas para impulsar el crecimiento (...). estarán en línea con las recomendaciones de la Comisión Europea", dijo De Guindos a periodistas tras reunirse con sus coleas en Chipre.

El compromiso a detallar nuevas medidas este mes sugiere que un pedido de ayuda no está lejos, aunque De Guindos insistió que el plan no guardaba relación con posibles términos de un eventual rescate.

Varios funcionarios de la zona euro especulan con que España podría pedir un salvataje a tiempo para el próximo encuentro de ministros de Finanzas del área el 8 de octubre.

Hasta ahora, Madrid se ha resistido a aceptar medidas de austeridad que vayan más allá de las recomendaciones de la Unión Europea que ya está implementando, pese a que los países del sur de Europa, liderados por Alemania, defienden que cualquier ayuda tendría que venir con estrictas condiciones.

El BCE ha dejado claro que una petición española de ayuda al fondo de rescate de la zona euro, y la negociación de estrictas condiciones políticas y de supervisión, son esenciales para activar su intervención de compra de bonos en el mercado secundario.

El presidente del BCE, Mario Draghi, que participó del encuentro de Nicosia, destacó que cualquier compra de bonos requeriría de una fuerte condicionalidad.

 El presupuesto de España para el 2013 y una auditoría detallada de las necesidades de capital de su sector bancario se conocerán el 28 de septiembre.

 Por primera vez en meses, los ministros se reúnen en un momento de menor tensión en los mercados para que se tomen medidas tendientes a contener la crisis.

Los rendimientos de los bonos italianos han caído a cerca de un 5 por ciento y el euro subió a 1,30 dólares después de que la Reserva Federal anunciara el jueves una nueva ronda de compras de activos para apuntalar a la economía estadounidense.

Esto incrementa la tentación para que España, y Alemania -el principal contribuyente de la UE-, intenten salir airosos sin caer en un programa de asistencia que sería políticamente impopular en ambos países.

Cada vez que la tensión en el mercado se ha relajado en la crisis iniciada hace casi tres años, los líderes alemanes han dicho que no ven la necesidad urgente de actuar.

"No hay más espacio para la complacencia respecto de lo que había hace seis meses, pero estamos moviéndonos en la dirección correcta", dijo el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.

España es reacia a pedir ayuda porque el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, teme un revés político en casa, pero puede que al final no tenga otra opción dadas las necesidades de endeudamiento de Madrid.

Un funcionario alemán dijo en privado que Berlín no quería ver a España presionada a pedir un rescate innecesario en momentos en que sus condiciones de financiamiento están mejorando y agregó que no era inevitable que Madrid solicitara ayuda.

Reuters