Europa entra en pánico por medida tributaria de Chipre

Parlamento chipriota establecería un impuesto a las cuentas bancarias como parte de un rescate de 10.000 millones de euros. La medida rompe las prácticas anteriores en las que los ahorros de los depositantes eran "sacrosantos".
AFP

El anuncio del fin de semana, de que Chipre establecería un impuesto a las cuentas bancarias como parte de un rescate de 10.000 millones de euros (US$ 13.000 millones) provocó temores en todo el bloque europeo, derivando en un desplome del euro y de los mercados bursátiles.

La medida también rompió las prácticas anteriores en las que los ahorros de los depositantes eran sacrosantos.

Antes de la votación en el Parlamento, el Gobierno estaba trabajando en un plan para aliviar el golpe a los pequeños ahorristas, haciendo que la carga del impuesto se vuelque más hacia aquellos con depósitos mayores a 100.000 euros.

Como muchos de ellos son rusos, la iniciativa causó una reacción airada del presidente Vladimir Putin.

El Gobierno dice que Chipre no tiene otra opción que aceptar el rescate con el impuesto a los depósitos, o caer en la bancarrota.

Una fuente del Gobierno chipriota dijo a Reuters que la introducción de un umbral libre de impuestos para los depósitos bancarios menores estaba en discusión, pero aun no se había acordado.

El presidente del parlamento dijo que el debate sobre el impuesto bancario se aplazaba a las 1600 GMT del martes. En tanto, los bancos permanecerán cerrados martes y miércoles, informó a Reuters una fuente del Gobierno.

La zona euro ha indicado que los cambios serían aceptables siempre que se mantenga el retorno de unos 6.000 millones de euros.

Si el Parlamento chipriota rechaza el acuerdo, la zona euro enfrentaría un riesgo real de recaer en la crisis.

Al margen de una conferencia en Berlín, Joerg Asmussen, un miembro del consejo del Banco Central Europeo (BCE), dijo: "Depende únicamente del Gobierno decidir si quiere cambiar la estructura de (...) la contribución del sector bancario".

"La cuestión importante es que se mantenga la contribución financiera de 5.800 millones de euros", agregó el funcionario, que ha tenido un papel clave en las discusiones del fin de semana.

Los residentes de la isla vaciaron sus cajeros automáticos para obtener sus fondos el sábado y el domingo. La medida también asustó a los depositantes en las economías más débiles de la zona euro y a los inversores que temen un precedente que podría reavivar la turbulencia del mercado.

Esto ocurre después de que el Banco Central Europeo calmara la situación financiera del bloque con la promesa de que haría todo lo posible para salvar al euro.

Mercados nerviosos
El euro descendía, aunque atenuaba las bajas más profundas que había registrado previamente en la sesión. Las acciones europeas exhibían un comportamiento similar, con una pérdida de un 2 por ciento, que luego se redujo a la mitad.

En el mercado de bonos, que suele ser la guía más clara de la tensión financiera en la zona euro, los futuros de los Bunds, los títulos públicos alemanes que son considerados un refugio ultraseguro para las inversiones, subían con fuerza.

Los bonos equivalentes de Italia se hundían, sugiriendo cierta preocupación de que Chipre pudiera afectar a sus vecinos más grandes. "La crisis ha vuelto", dijo un operador de bonos.

"La pregunta más importante es qué pasará el día siguiente si la medida no se vota", dijo al Parlamento el gobernador del Banco Central de Chipre, Panicos Demetriades.

"Lo que seguro que va a pasar es que nuestros dos mayores bancos necesitarán que se los consolide. Eso no significa que vayan a ser completamente destruidos. Nuestro objetivo será que esto sucede de forma totalmente ordenada", dijo.

Bruselas ha hecho hincapié en que la medida es un hecho extraordinario en un país que representa tan sólo el 0,2 por ciento de la producción europea.

El peor temor es que los ahorristas en los grandes países europeos se pongan nerviosos y empiecen a retirar fondos, aunque no había señales inmediatas de eso el lunes temprano.

El economista estadounidense Paul Krugman escribió en The New York Times: "Es como si los europeos estuvieran llevando un cartel de neón, escrito en griego e italiano, diciendo: "¡Llegó la hora de la fuga de los depósitos de sus bancos!"".

Putin enojado
El sector bancario de Chipre es mucho mayor que el tamaño de la economía real de la isla y sus bancos fueron castigados fuertemente por su exposición a Grecia, una vecina mucho mayor.

Su economía abierta hace que los bancos también atraigan fondos de los rusos. Moscú considera extender un préstamo vigente de 2.500 millones de euros para ayudar a rescatar la isla y dijo que no había llegado a una decisión.

"Resulta que las acciones de la zona euro... se han realizado sin negociar con Rusia, por lo que vamos a considerar el tema de la reestructuración del préstamo (con Chipre), teniendo en cuenta nuestra participación en las acciones conjuntas con la Unión Europea", dijo a Reuters el ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov.

Putin criticó al impuesto bancario por considerarlo injusto y establecer un antecedente peligroso.

"Al evaluar el impuesto adicional planeado a las cuentas bancarias en Chipre, Putin dijo que tal decisión, en caso de que se adopte, sería injusta, poco profesional y peligrosa", dijo el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov a los reporteros.

La aprobación -en el dividido parlamento chipriota de 56 miembros- está lejos de ser algo seguro: ninguno de los partidos tiene una mayoría absoluta y tres de ellos dicen que no apoyarán el impuesto.

El presidente chipriota, Nicos Anastasiades, un conservador elegido hace apenas tres semanas, dijo en un discurso televisado que el impuesto era la alternativa a la bancarrota desordenada. Fue doloroso, pero "con el tiempo se estabilizará la economía y llevará a la recuperación".

Los ahorristas que pierdan dinero se verán compensados con acciones en bancos comerciales, con renta variable garantizada por los ingresos futuros previstos por los descubrimientos de yacimientos de gas natural, dijo Anastasiades.

Pero muchos legisladores siguen sin estar convencidos.

"En esencia, el Parlamento está llamado a legalizar la decisión de robar a ahorristas ciegos, contra toda ley escrita y no escrita", dijo Yiannakis Omiru, presidente del parlamento y líder de EDEK, el pequeño partido socialista. "Nos negamos a suscribirlo".

REUTERS