Las mujeres latinoamericanas menores de 40 años tienen ya más educación que los hombres pero siguen ganando menos que ellos, dijo hoy el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno.

El titular del BID subrayó, durante la inauguración de un seminario sobre género en el marco de la Asamblea anual de la institución en Cancún (México), que cuando se comparan hombres y mujeres de la misma edad y educación la brecha de ingresos es del 17 por ciento.

Esa cifra es todavía superior en países como Brasil y Uruguay, donde la distancia es "superior" al 25 por ciento.

Moreno se hizo eco durante su presentación de las conclusiones de un nuevo informe del BID titulado "El dividendo de género", que indica que "las mujeres de la región permanecen más tiempo en la escuela y tienen más propensión a ir a la universidad que los hombres".

El estudio señala que las mujeres mayores de 40 años que completaron sus estudios hace dos décadas o más, tuvieron menos educación formal que los hombres, pero la situación ha cambiado entre las más jóvenes.

Según el citado documento, las nacidas en 1980 tienen en promedio un cuarto de año escolar más que los hombres, con la única excepción de Bolivia, Guatemala y Haití, donde no se observa ese patrón.

Por lo demás, el responsable del BID hizo hincapié también en que las mujeres siguen siendo más vulnerables al desempleo que los hombres.

"Según las ultimas cifras disponibles, la tasa de desempleo en la región (para ellas) fue del 6,3 por ciento, muy superior a la tasa del 3,7 por ciento de los hombres adultos", dijo durante su presentación.

Pese a las diferencias de género, el informe destaca también algunos logros significativos en las últimas décadas, como que la tasa de participación femenina en la fuerza laboral aumentó del 35 por ciento en 1980 al 53 por ciento en 2007.

Moreno sostuvo, por lo demás, que el trabajo remunerado de las mujeres puede tener un efecto considerable en la reducción de la pobreza.

El estudio del BID menciona, en ese sentido, que, sin el ingreso que aportan las cónyuges en los hogares de América Latina que cuentan con ambos padres, la pobreza sería del 40 por ciento en lugar del 26 por ciento.

EFE