Netflix logró captar 2,83 millones de nuevos suscriptores. | Fuente: AFP

Compartir la contraseña de la plataforma de streaming Netflix es una práctica común entre sus espectadores. De acuerdo con datos revelados por The Independent, cerca de un 10% de los suscriptores de la plataforma, permite que parientes y amigos usen su cuenta de manera gratuita, lo que significa que unos 13,7 millones de personas no pagan por el uso del servicio.

Pero este fenómeno ocurre con el resto de las plataformas que compiten con Netflix en la actualidad: el 11% de Hulu y el 6% de Amazon Prime Video comparten sus datos de suscripción con familiares y amigos.

No obstante, Netflix sigue siendo la plataforma en la que el fenómeno se repite con mayor frecuencia. Para bien o para mal, la eficiente y sencilla interfaz del canal, así como su rango de transmisión a nivel mundial transformó al gesto de compartir un perfil de cuenta, en un símbolo de estatus y también, en una de las tantas nuevas formas de comunicación entre millennials, los principales usuarios del servicio.

Pero la costumbre se ha hecho tan masiva —y, sobre todo, con un sinnúmero de implicaciones que el canal nunca analizó lo suficiente— que, en la actualidad, es uno de los grandes problemas que la plataforma debe enfrentar.

Compartir perfiles entre familiares y amigos se ha convertido en una amenaza a la estructura de ganancias de Netflix, que por primera vez desde su creación no aumentó de suscriptores, ni tampoco obtuvo beneficios significativos, en especial por la férrea competencia que debe enfrentar entre canales, pero sobre todo, por el hecho que la mayoría de las nuevas ofertas son más económicas con catálogos novedosos. 

Resultados desalentadores

La empresa afirmó este año que logró captar 2,83 millones de nuevos suscriptores de pago fuera del mercado local estadounidense, que sigue siendo la principal fuente de ingresos del canal, lo que según datos de IBES de Refinitiv es una disminución considerable sobre las estimaciones del canal, que esperaba llegar casi seis veces a esa cifra.

La noticia, provocó un desplome de las acciones de la empresa en bolsa y la incómoda pregunta pública si por primera vez, el gigante del mundo de los canales de suscripción podría comenzar a producir perdidas.

Todo lo anterior lleva de nuevo al tema controvertido del intercambio de contraseñas. Mientras Disney+ anunció que “tomará medidas al respecto”, Netflix se mantuvo fiel a su política de no interesarse sobre el tema hasta que ocurrió lo inevitable: los números de sus más recientes balances financieros dejaron muy claro que compartir perfiles de manera indiscriminada dejó de ser un acto del todo inocente.

Pérdidas

Según un estudio reciente, Netflix pierde más de 135 millones de dólares por mes, o lo que es lo mismo 1,62 billones de dólares anuales por el fenómeno de compartir contraseñas de manera indiscriminada. Si a esto se le suma, la venta de cuentas que pueden implicar el multiuso del mismo perfil por un número no determinado de usuarios, la cifra puede suponer un problema real para las ganancias totales y el futuro de Netflix.

Finalmente, el canal ha tenido que admitir que está analizando la posibilidad de restringir el uso de contraseñas, toda una novedad en su política de información y que puede cambiar de forma definitiva, la manera en que el canal se relaciona con sus suscriptores.

El Jefe de productos de Netflix, Greg Peters, sugirió que la compañía siguiera vigilando la situación para tomar una decisión. Al mismo tiempo, según The Hollywood Reporter, la Alianza para la Creatividad y el Entretenimiento (ACE) anunció que ya existe un grupo de trabajo que está analizando —a petición de los diferentes canales de transmisión— una manera de reducir el acceso no autorizado al contenido.

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