Puerto del Callao
La concesión del Puerto del Callao es uno de los ejemplos tratados en este podcast. | Fuente: Andina

La teoría económica establece límites a lo que debe hacer el Estado y lo que debe hacer el sector privado. Si bien aún hay debate al respecto, lo cierto es que de vez en cuando a un país se le pasa la mano y uno de los dos lados crece demasiado y hay que hacer las correcciones necesarias.

El Perú ha pasado por eso varias veces. Hablemos de tres casos concretos:

1. La concesión del Puerto del Callao, la privatización de las telecomunicaciones y las privatizaciones en el sector eléctrico. El puerto del Callao es el más importante del Perú. Esto es muy relevante si consideramos que, desde las reformas de los noventa, el Perú viró a depender de las exportaciones para generar desarrollo y bienestar. No se puede tener un país exportador si el canal de salida, el Puerto del Callao, es ineficiente y se cae a pedazos.

En el 2006 se entregó en concesión la nueva terminal de contenedores en la zona sur del Callao a la empresa emiratí Dubai Ports World por treinta años con un plan de inversiones por US$735 millones hasta 2012.

Con respecto al Muelle Norte, el 2011 se entregó en concesión a la empresa danesa APM Terminals, luego de una serie de estrictos requisitos que dejaron fuera a todos los competidores, menos a dos.

2. La empresa que hoy conocemos como Telefónica del Perú está compuesta en realidad de dos empresas estatales que fueron privatizadas y transferidas al mismo postor.

Una era Compañía Peruana de Teléfonos (CPT), que operaba la telefonía en Lima y el Callao. La segunda empresa era Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Entel, que operaba la larga distancia y el resto del país.

El mejor indicador de que el sector mejoró es el tiempo de espera. Si uno se mudabas a una casa nueva que no tenía línea telefónica y solicitaba a la empresa estatal en 1993, ésta se demoraba 116 meses en ponerla. En 1998, la empresa privatizada se demoraba 45 días.

3. El caso de Electrolima es opuesto al de Telefónica en un sentido. A esta empresa estatal se le dividió en Edelnor, Edelsur, Edegel, Ede Chancay y Ede Cañete. Además, no se ofrecieron completas, sino que tuvo etapas. En 1994 se convocó a un concurso público para la venta del 60% de las acciones de Edelnor, de Edelsur y de Edegel.

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