¿Puede realmente el Perú convertirse en un país industrial?

El retraso industrial de la economía peruana es la preocupación principal de los científicos sociales, más aún cuando la desaceleración económica mundial sigue afectando a nuestro país.
Senati

POR OSWALDO PALACIOS

¿Cómo debe desempeñarse la economía peruana para alcanzar el nivel de desarrollo de los países ricos? ¿Es posible superar la situación de retraso industrial mediante una economía de producción primaria? ¿Un cambio en la estructura productiva sería importante en términos de crecimiento económico?

Estas son sólo unas de las muchas preguntas que se han convertido en la preocupación principal de los científicos sociales (economistas y politicólogos), más aún cuando el débil contexto económico internacional sigue afectando a nuestro país y a la América Latina.

Según el ‘Plan Bicentenario: El Perú hacia el 2021’, documento elaborado por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), el desarrollo del país “requiere impulsar la diversificación y sofisticación de la economía peruana, buscando una participación mucho más sustantiva de las actividades manufactureras de alto valor agregado y nivel tecnológico en el PBI nacional”.

La economía peruana ha tenido un crecimiento notable durante los últimos años (la tasa de crecimiento promedio entre 2004 y 2013 fue de un 6.6%). Sin embargo, este crecimiento económico, que se ha reducido en los dos primeros trimestres de 2014 por una caída de los precios de los minerales a partir de una menor demanda de China, no fue acompañado por un proceso de industrialización.

El presidente del Ceplan, Carlos Anderson, opina que para alcanzar el nivel de desarrollo de Europa y Estados Unidos no tenemos necesariamente que convertirnos en un país industrial, tal como lo demuestran los casos de Canadá y Nueva Zelanda, quienes a pesar de exportar materias primas, no son considerados países atrasados o del Tercer Mundo.

En entrevista con RPP Noticias, el economista sostiene que el país debe darle mayor valor agregado a los productos de ventaja comparativa y absoluta, como, por ejemplo, el cacao. “Hay que darle todo el proceso de transformación industrial para poder competir [en los mercados internacionales]”, dice.

Destacó, por ello, la necesidad de “impulsar las capacidades” del capital humano  (los trabajadores) para producir y transformar “las buenas ideas en buenos productos”.

LA INDUSTRIA PERUANA EN DECLIVE

Una característica persistente en la economía peruana es que cada vez la industria manufacturera pierde importancia y liderazgo en el crecimiento económico. De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la participación de la industria manufacturera peruana en el PBI ha ido descendiendo en las últimas dos décadas.

En concreto, los datos del organismo regional con sede en Chile dan cuenta que en 1990 la industria manufacturera tenía una participación del 18,2%, mientras que en el 2000 disminuyó a 14,4%. En 2010, la participación industrial en el Producto Bruto Interno fue apenas de 13,2%.

En este contexto, el Perú es uno de los países latinoamericanos más afectados por la caída en los precios de las materias primas, esto en gran medida por su bajo grado de complejidad económica.

En efecto, el Índice de Complejidad Económica (ICE), propuesto por Ricardo Hausmann y otros estudiosos, el cual mide la diversificación productiva de un país, revela que en el año 2008 el Perú muestra un nivel de complejidad bajo (puesto 88 de 128 países).

El titular del Ceplan apunta que este indicador construido por el profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard pone en evidencia la poca transformación de las capacidades productivas de la economía peruana.

“Esa poca complejidad nos expone a los ciclos naturales que existen en la economía internacional”, advierte Anderson Ramírez, que considera que “el objetivo de desarrollar y sofisticar nuestra capacidad productiva es un objetivo más que válido”.