Santa Sede y El Vaticano cerraron el 2012 con superávit

Pese a crisis económica sus cuentas registraron un saldo favorable de 2´185.622 euros, después que el 2012 las cuentas habían arrogado perdidas por casi 15 millones de euros.
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La Santa Sede y la Ciudad del Vaticano cerraron sus cuentas a pesar de la crisis económica global con superávit, informó hoy la oficina de prensa del Vaticano.

En el caso de la Santa Sede, es decir los gastos de la Curia vaticana (dicasterios y organismos anexos), así como las nunciaturas (embajadas por el mundo) y los medios de comunicación, cerró 2012 con un superávit de 2.185,622 euros, después de que el año pasado las cuentas habían arrogado perdidas por casi 15 millones de euros.

Un superávit que "se debe a un buen rendimiento de la gestión financiera", según la nota.

El comunicado destaca que el mayor peso sobre las cuentas, además de los costes de las 2.823 personas que trabajan para la Santa Sede, han sido los cinco millones de euros del Impuesto sobre los Bienes Inmuebles adoptado por el Gobierno italiano.

Por otra parte, también se comunicaron las cuentas del Estado de la Ciudad del Vaticano, que tuvo un superávit de 23 millones de euros, poco más de un millón mas que el año pasado.

En estas cuentas contribuyen los ingresos que proporcionan los Museos Vaticanos, mientras que el personal del pequeño estado pontificio es de 1.936 trabajadores.

Además del balance, también se presentó el resultado del "Óbolo de San Pedro", formado por las donaciones que recibe el papa de los fieles de todo el mundo, y que en este año han sido menos generosas.

En 2012 se han recogido 65,92 millones de dólares (40 millones de euros) respecto a los 69,71 millones de dólares (43 millones de euros) del pasado año.

Las contribuciones a la Santa Sede de los Institutos de Vida Consagrada, Sociedad de Vida Apostólica y Fundaciones pasaron de los 1,19 millones de dólares (918.000 de euros) en 2011 a 1,33 millones de dólares (871.000 euros) en el pasado año..

El Instituto para las Obras de Religión, el IOR, conocido también como el Banco del Vaticano, y sobre el que el papa Francisco nombró una comisión de investigación para emprender su reforma, donó al pontífice 50 millones de euros para actividades religiosas.

A estos hay que sumar otro millón para el Fondo Amazonía, 1,5 millones para el Fondo Pro orantibus (para la conservación de los monasterios de clausura); 1,5 millones para el Fondo San Sergio (apoyo a las iglesias de la ex Unión Soviética) y un millón para la Comisión para América Latina.

El comunicado explica que los purpurados ha constatado los "resultados positivos", pero añade la "necesidad de una reforma finalizada a reducir los costes a través de la simplificación y racionalización de los organismos existentes y una cuidadosa programación de las actividades de las administraciones".

También han agradecido la "contribución de los fieles que, a menudo anónimamente, han contribuido con sus donaciones a pesar del momento de crisis económica".

EFE