Kyle Walker | Fuente: Manchester City

En América muchas veces, por no decir siempre, hemos tenido a Europa como un modelo de desarrollo social, económico, tecnológico, etc., pero hoy la historia es distinta. No sólo por las medidas, en algunos casos tardías. que se tomaron en Italia o España, tampoco por la minimización de una pandemia que en estos momentos tiene atemorizado al mundo; sino por falta de conciencia, empatía e incoherencia entre el mensaje que proyectan y sus comportamientos.

El fútbol no está exento. En Inglaterra, surgió una ola de críticas luego que el capitán del Aston Villa, Jack Grealish, incumpliera la cuarenta para dirigirse a una reunión social. Un accidente automovilístico generado por las pantuflas que llevaba puestas, lo delató. Escándalo y multan para el jugador.

Los clubes buscaron ‘lavarse’ la cara emitiendo mensajes para persuadir al ciudadano inglés de que no salga de su casa. Sin embargo, una semana después se recibió otro mazazo: “La fiesta de Kyle Walker”.

El lateral que fue parte del pedido de Manchester City a todos los ingleses, efectivamente permaneció en su hogar, pero no tuvo mejor idea que invitar amigos y realizar una “fiesta sexual” en su departamento. La decepción se transformó en dolor dos días después, cuando el club ciudadano hizo pública la muerte por coronavirus de Dolors Sala Carrió de 82 años, madre de Pep Guardiola.

No digo que no pase acá, se dio con el asistente de la Selección Peruana Nolberto Solano, pero si sorprende más que allá exista tan poca relación entre lo que se dice y se hace. En Inglaterra siguen teniendo el mejor torneo del mundo, y quizás lo mantengan después de todo, pero hoy la actitud de algunos de sus futbolistas es de las peores.

 

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