Ricardo Gareca sumó una victoria y una derrota en Estados Unidos | Fuente: AFP or licensors | Fotógrafo: ERIC BARADAT

Si uno se fija estrictamente en los fríos números podría llegar a la conclusión sin mucho esfuerzo que la Selección Peruana – en el trámite- pasó por encima a El Salvador, situación que está alejada de la realidad.

Razones futbolísticas

A Perú le costó otra vez superar a un equipo que le cedió – completamente- la iniciativa y que defendió hasta con 10 futbolistas detrás de la línea de la pelota. Una postura que ya había adoptado Ecuador en Lima y que fuimos incapaces de doblegar.

La escasez de movilidad, profundidad y variantes ofensivas fue lo que predominó. Salvo los dos manos a mano iniciales de Yordy Reyna, al equipo le costó llegar con claridad al arco rival. No sólo se debe buscar tener la posesión, sino darle utilidad.

Paciencia ≠ Pasividad

La paciencia está asociada al criterio, al saber esperar el momento justo para acelerar o ponerle pausa al juego; la pasividad a la dejadez, al relajo, a la desidia. El juego tuvo más de lo segundo.

La declaración de Yordy Reyna al final del partido señalando que “Perú no jugó al 100% en el arranque”, confirman que la percepción de autosuficiencia de parte del colectivo no era errónea. Para solucionar el tema mental se urge reemplazar cuanto antes a Marcelo Márquez (ex psicólogo del equipo).

El golpe fue radical y duele más porque no es primera vez. Sin pasar del paraíso al infierno, se debe ser autocritico y recordar que caminar descalzos es incómodo. Qué sirva para aprender que Rusia ya pasó.

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