Arrojar presas vivas a los leones, una diversión en zoológicos chinos

La controvertida práctica es común en China. En el parque safari de Badaling, los visitantes pueden pagar unos 60 dólares para que se lance una cabra a los leones.
Foto: EFE
Una decena de leones combate encarnizadamente por un pollo vivo que acaba de arrojarles una turista en un parque safari cerca de la Gran Muralla china; este pasatiempo cuesta el equivalente de poco más de 5 dólares y es cada vez más popular.

Muy rápido, las camionetas todoterreno se interponen, con las sirenas encendidas, para separar a los felinos y traer un poco de armonía...hasta que se vuelva a lanzar un pollo vivo.

En el parque safari de Badaling, los visitantes pueden de esta manera pagar unos 60 dólares para que se lance una cabra a los leones.

"Da miedo", dice una turista que observa la escena desde lo alto de la fosa donde se encuentran los animales.

"Sí, pero es entusiasmante, y muy divertido", responde su amiga que también forma parte del grupo de visitantes.

El hecho de alimentar a los animales carnívoros con animales vivos es común en los zoológicos de China, cuyas controvertidas prácticas contribuyeron a la redacción de un proyecto de ley de protección de animales, algo inédito.

La condición de los "animales en la mayoría de los zoológicos, parques safari y acuarios son una verdadera preocupación", dice Peter Li, especialista de China en la Humane Society International, un grupo de defensa de los animales con sede en Estados Unidos.

"La mayoría de los zoológicos tienen décadas de atraso sobre los zoos más modenos del mundo industrializado", agrega Li que participó este mes en el primer seminario de directores de zoológicos de Pekín para mejorar las condiciones de los animales.

Los zoológicos chinos se vieron afectados por una serie de escándalos que echaron luz sobre las lamentables condiciones de los animales en muchos de los establecimientos.

Estos últimos meses, once tigres de Siberia --especie en vías de extinción-- murieron de hambre en un zoológico de Liaoning (noreste), y otros dos, hambrientos, fueron abatidos tras atacar a un guardia.

Los rumores según los cuales el zoológico había extraído partes de las carcasas de los tigres para alimentar el lucrativo comercio de afrodisíacos desencadenaron numerosas protestas.

En la provincia vecina de Heilongjiang se descubrió una fosa común repleta de cadáveres de leones, tigres y leopardos muertos por enfermedades o de hambre, según la prensa.

"La noticia apareció en las primeras planas y consternó a los chinos, pero es sólo la parte visible del iceberg", dice Paul Littlefair, supervisor del grupo británico de defensa de los animales RSPCA.

"Numerosos animales están mal alimentados y su salud se deteriora en el curso de los meses, sin real intervención veterinaria", añade.

Los zoológicos de las metrópolis como Shanghai o Pekín mejoraron las condiciones de vida de los animales los últimos diez años.

Según Littlefair, el de Pekín agrandó ampliamente los corrales de los elefantes y las nutrias, que vivían en parte sobre cemento, y tienen ahora un ambiente más natural con cataratas artificiales.

Para Xie Zhong, vicesecretaria general de la Asociación china de parques zoológicos, el hecho de que ciertos parques sean privados explica en parte los problemas.

"El objetivo de los propietarios (de los zoológicos) es el de ganar dinero (...), pagan muy mal a sus empleados e invierten en sus animales lo mínimo necesario para mantenerlos con vida", acusa.

Grace Ge Gabriel, directora para Asia del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y de su Hábitat (IFAW) explica que los animales son a menudo víctimas de abusos por parte del público.

"A menudo la gente grita, tira objetos y da basura para comer a los animales", dice citando incluso el caso de un estudiante que vertió ácido en la fosa de un oso en el zoológico de Pekín en 2002, hiriendo a varios
plantígrados.

Para los especialistas es urgente que China adopte leyes que protejan a los animales en cautiverio.

El proyecto de ley en discusión no tendrá fuerza de ley antes de varios años.

Prohíbe entre otras cosas lanzar animales vivos como presas e impone multas a los zoológicos que no comuniquen sobre sus faltas de recursos y traten mal a los animales.

AFP