La policía antidisturbios desalojo un hotel ocupado ilegalmente por 200 familias en Sao Paulo. El desalojo se dio con violentos choques entre los habitantes y los agentes policiales, quienes lanzaron gases lacrimógenos y balas de goma para separarlos.

A este hecho, se unieron grupos de personas quienes intentaron invadir tiendas de la zona y hasta incendiaron un bus de transporte público que estaba ubicado en plena avenida.

Apesar de aquellos hechos, la policía pudo ingresar al edificio mientras que los bomberos intentaban controlar el incendio del bus.