El papa Benedicto XVI pondrá fin a su pontificado

El papa Benedicto residirá en Castelgandolfo hasta que finalice la reestructuración del monasterio del Vaticano, su hogar definitivo.

El papa Benedicto XVI, que hoy renuncia a la silla de San Pedro, se dirigirá a partir de las cinco de la tarde a Castelgandolfo, su nueva residencia durante los próximos dos meses.

Castelgandolfo, una localidad que dista una treintena de kilómetros al sur de Roma y se alza en el lado oeste del lago Albano, debe su nombre a la familia Gandolfi, que estableció sus dominios en esa zona en el siglo XII.

Los Gandolfi fueron los que mandaron construir el castillo que en el siglo XIII pasó a la familia Savelli y que éstos vendieron a su vez a la Cámara Pontificia en 1596.

El papa Benedicto residirá allí hasta que finalice la reestructuración del monasterio del Vaticano, su hogar definitivo.

Este es un monasterio de monjas de clausura llamado "Mater Ecclesiae", donde las monjas que acompañarán al papa el resto de su vida cultivan frutas y verduras ecológicas.

El Papa se trasladará al monasterio justo después de que haya sido elegido su sucesor.

Renuncia de Benedicto XVI

El pasado 11 de febrero, Benedicto XVI comunicó su decisión en latín ante el consistorio para la canonización de los mártires de Otranto.

 "Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi avanzada edad, no se adecuan por más tiempo al ejercicio de mi Ministerio. Con total libertad declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005", anunció en ese encuentro.

Según algunos medios, el papa decidió renunciar tras conocer los informes sobre el Vatileaks y tras comprobar que no podía meter en cintura a la curia romana, fuertemente enfrentada.

Ocho años de pontificado

En estos ocho años robusteció un pontificado que ha tenido como puntos cardinales el diálogo entre fe y razón, el ecumenismo, proseguir el trabajo trazado en el Concilio Vaticano II y la defensa a ultranza de la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

Asimismo, le ha tocado vivir unos años convulsos en la Iglesia Católica, donde han aflorado cientos de casos de abusos sexuales cometidos por clérigos a menores que pusieron en la picota a las iglesias de Irlanda, EEUU, Alemania, Austria y Bélgica, entre otras, y hasta le salpicaron a él.

Benedicto XVI defendió en todos los foros y en todos los países que visitó a la familia como célula básica de la sociedad, el matrimonio entre un hombre y una mujer y la libertad de educación.

Sensibilidad con la ecología

El avance del secularismo y el relativismo fueron fuentes de preocupación constante para el papa teólogo, quien durante su pontificado ha intentado devolver a Cristo al centro de la vida de la Iglesia y del hombre en un mundo que -no se hartó de denunciar- vive de espaldas a Dios y cree que ya no le necesita.

Ratzinger denunció que en el mundo actual se va configurando una dictadura del relativismo, "que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida solo lo de cada uno y sus deseos".

Durante el sínodo de Obispos sobre la Eucaristía, de 2010, afirmó que cuando Dios es desterrado de la vida pública y solo se le admite como "cosa privada" no hay tolerancia, sino hipocresía.

También, intentó adelgazar la Curia, para hacerla más eficiente, pero con escaso éxito. La reforma es uno de los temas pendientes.

Benedicto XVI ha sido uno de los pontífices más sensibles con la ecología y ha denunciado la erosión, la deforestación, el expolio de los recursos minerales y de los océanos.

EFE