´El papa se siente charapa´: Cuando Juan Pablo II visitó el Perú

La primera visita fue en febrero de 1985, duró 5 días y visitó 8 ciudades. La segunda vez que el pontífice arribó al Perú se produjo en 1988 y su estadía solo duró 40 horas.

Dentro de solo algunas horas, el papa Juan Pablo II se convertirá en santo y es por esa ocasión que millones de fieles en el Perú recuerdan las dos veces que el todavía beato visitó el país.

La primera visita fue en febrero de 1985, duró 5 días y visitó 8 ciudades, entre ella Ayacucho, marcada por la violencia terrorista. La segunda vez que el pontífice arribó al Perú se produjo en 1988, con ocasión del Congreso Eucarístico Mariano Bolivariano y su estadía solo duró 40 horas.

En 1985 y ante una multitud de fieles católicos, el "papa viajero" envió un enérgico llamado a la paz. "El mal nunca es camino hacia el bien", dijo en aquella oportunidad.

Se recuerda, también, el emotivo mensaje que dejó en los arenales de Villa El Salvador (VES), ante más de medio millón de peregrinos.

"Por el bien del Perú, no puede faltar el pan de cada día en los pueblos jóvenes", expresó.

Antes de partir, Juan Pablo II pisó la selva peruana, donde dijo una frase que resuena como eco cada vez que lo evocamos. "El papa se siente charapa", manifestó, desatando la ovación y alegría de los presentes.

SU SEGUNDA VISITA

El 14 de mayo de 1988, Juan Pablo II regresó al Perú por segunda y última vez. En esa oportunidad solo estuvo en el país 40 horas y fue recibido por el entonces presidente Alan García Pérez.

Antes de partir expresó su preocupación por el flagelo del terrorismo que, por aquella época, aún nos golpeaba con fuerza.

"No puedo silenciar la tristeza que invade mi corazón de pastor al comprobar que este noble pueblo peruano continúa sufriendo el flagelo de la violencia. En efecto, estos atentados y crímenes siguen sembrando dolor y muerte en tantos hogares de este país", señaló condolido.

Es sin duda alguna la presencia del papa polaco en el Perú, el evento más multitudinario y significativo que perdurará en los anales de nuestra historia.