Según cifras del Ministerio de la Mujer, se han reportado 163 tentativas y 70 feminicidios en lo que va del año. | Fuente: Getty

La violencia de género va en aumento de manera alarmante. Según cifras del Ministerio de la Mujer, se han reportado 70 feminicidios en lo que va del año, un 20% más respecto al 2017. Los últimos casos emblemático fueron los de Eyvi Ágreda y Juana Mendoza. Estos casos han llamado la atención por la normalización de la cultura machista del país donde un hombre no acepta un “no” como respuesta. 

Los expertos consultados por RPP concuerdan en que la violencia es el discurso dominante de una masculinidad donde es inaceptable el rechazo. "Ella tenía que recibir un escarmiento", había dicho Carlos Hualpa a las autoridades cuando fue interrogado por el ataque con fuego contra Eyvi en un bus de transporte público. Esneider Estela Terrones atacó a Juana Mendoza en venganza debido a que su hermana Liliana Mendoza había terminado la relación. Según declaraciones de Liliana, Esneider le había amenazado con hacerle daño "donde más le doliera"

Los números del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables evidencian un incremento de los casos. En los seis primeros meses de este año, se han reportado 163 tentativas de feminicidio, 48 casos más en relación con el 2017.  Mientras que los feminicidios registraron un incremento de 12 casos, respecto al anterior.

Para la abogada y especialista en temas de género, Beatriz Ramírez, los últimos casos reportados dan un “perfil de mucha crueldad”. En los últimos días, los medios han reportado ataques contra mujeres que van desde apuñalamientos hasta ahorcamientos.

“Cuando uno mira la data de los feminicidios, uno encuentra que los hombres matan a las mujeres con mucha crueldad. Esa forma de agredirla te va diciendo que hay como una violencia que los hombres no están pudiendo controlar. No consideran a las mujeres como iguales, sino como objetos de su propiedad, las matan, les pegan o las violan”, señaló.

'No acepta un no'

Hualpa declaró ante las autoridades que cometió su delito “porque sabía que a mí no más no me había hecho eso”. Para Ramírez, Hualpa intenta justificar su frustración con esta frase y asume un rol de “justiciero” de todos los hombres rechazados.

“Él se torna para sí la justicia y decide darle un escarmiento, porque en el fondo él cree que la tiene que adoctrinar, hay que enseñarle a portarse bien. Eso es odio”, sentenció.

En medio de sus justificaciones, Hualpa dijo que debía darle a Eyvi “la humildad que necesita”, porque “ella se sentía la última pepa del monte”.

Para la psicóloga Liliana Tuñoque, sus declaraciones denotan una conducta misógina al creer que tenía “el poder de castigar” a Eyvi por su rechazo. “Es una actitud que digamos ‘yo tengo el poder de castigarte, porque tú no me has hecho caso’ cuando yo quería acercarme a ti. Entonces ‘yo no tolero rechazo, por lo tanto, te castigo’”, explicó.

La psicóloga indicó que Hualpa tiene una personalidad impulsiva, violenta y poco tolerante a la frustración. De acuerdo con la especialista, esta frustración genera esa agresividad y violencia. “El hombre machista no tolera un rechazo. No tolera un ‘no’. Para el hombre machista, la mujer tiene que estar a su disposición”, reflexionó.

El 'macho peruano'

En mayo del 2018, una encuesta de Ipsos Perú reveló que un 55% de peruanos consideraba que la principal causa de la violencia contra la mujer es “la cultura machista”. En octubre del 2017, la misma encuestadora indicó que el 59% de peruanos creía que las mujeres son maltratadas físicamente porque la “sociedad es machista”.

Pero, ¿cuántos asumen que son machistas? La Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) realizó un estudio en el 2015, que en la misma línea que las encuestas, revelaba que un 55% de limeños percibe a la sociedad como machista. Sin embargo, lo curioso es que solo el 3% de los encuestados se calificaba a sí mismo como uno.

“Uno no se considera machista, porque no lo quiere ver, porque sabe cuál es el discurso normativo (…) Esta contradicción es justamente, ‘el Perú es machista, pero yo no’. A la hora de la hora, vamos a encontrar que, en gran medida o en menor medida, siempre hay comportamientos machistas”, dijo la doctora en antropología e investigadora de la UPCH, Ximena Salazar.

Para Salazar, vivimos un momento en que las mujeres sienten confianza en denunciar y enfrentar la violencia. Frente a esta situación, es esperable que “exista una reacción de parte de los hombres”. “El tema es que esta reacción está llegando, en estos momentos, a límites tremendos de violencia”, opinó.

El empoderamiento de la mujer

Desde el movimiento #NiUnaMenos y la visibilización de las denuncias de violencia contra la mujer se ha puesto en entredicho el “privilegio” de los hombres.

Según Ada Mejia, Coordinadora Nacional de Género y Derechos Sexuales y Reproductivos de la ONG Plan Internacional, los hombres desde que nacen van identificando que el solo hecho de ser hombres les da “ciertos privilegios, un mejor estatus, una mejor posición dentro de la sociedad”.

En los últimos años, las mujeres han comenzado a “levantar la voz” y cuestionar la falta de igualdad. Mejia sostiene que ante este proceso de empoderamientos de las mujeres, los hombres pueden tener diferentes respuestas.

Una de ellas es el reconocimiento que esa masculinidad nociva también les ha afectado al no tener la confianza de expresar sentimientos o afectos debido a “mensajes castrantes como el ‘no debemos llorar’”. Sin embargo, también existe otra línea de respuesta de hombres “con temor de perder el control que han podido ejercer”, indicó.

Fenómeno Incel

Este miedo a perder el control puede verse reflejado en el fenómeno Incel, que se mueve silenciosamente en las redes sociales.

Este concepto es una abreviación de “involuntarily celibate” (célibes involuntarios). Esta comunidad es integrada por hombres con pensamientos misóginos y que culpan a las mujeres por no poder tener relaciones sexuales. Esta comunidad tuvo notoriedad tras el atropello masivo en Toronto que dejó diez muertos. El atacante identificado como Alek Minassian dejó en sus redes sociales donde afirmaba que la “rebelión Incel ha comenzado”.

Para la representante de ONG Plan Internacional, las redes sociales permiten que personas con esa mirada misógina del mundo se vayan uniendo y creando un movimiento que pese a ser todavía pequeño, son “potentes en la difusión” de mensajes de ese tipo.

Es así como las redes sociales permiten que hombres puedan compartir y desarrollar una identidad de frustración frente a la mujer.

“Lo que está pasando con los Incel, el ‘ninguna chica me hace caso’. Estoy frustrado porque creo que deberían hacerme caso. Entonces busco y encuentro en la red social un grupo de gente que piensa igual que yo, que siente igual que yo, que juntos vamos a poner de acuerdo para hacer un determinado acto para aleccionar a las mujeres”, dijo la investigadora Salazar.

De acuerdo con Beatriz Ramírez, el odio y la misoginia también está presente cuando un hombre violenta a una mujer. “Esa forma de pensar que este grupo ha sacado a la luz, está muy presente cuando alguien decide matar alguien, violar a alguien, denigrar a una mujer. El odio existe, debemos preguntarnos cómo vamos a lidiar con ese odio”, sentenció.


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