El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abandonó hoy por un día las críticas a su predecesor, George W. Bush, al reencontrase ambos en la Casa Blanca para desvelar, entre bromas, emoción y algún dardo envenenado, el retrato oficial de este expresidente republicano.

Obama elogió el rescate bancario de la Administración Bush en 2008 y su política en seguridad nacional, en una acto poco habitual al reunir tres de los cinco presidentes estadounidenses vivos: el actual, su predecesor y el presidente George Bush padre.

George W. Bush mantuvo el pulso del humor y dijo estar "abrumado" por la hospitalidad de los Obama: "Gracias por darnos de comer a la familia Bush, a los catorce miembros que hemos venido hasta aquí", aseguró tras la comida a puerta cerrada.

No era la primera vez que Bush visitaba la Casa Blanca con inquilino demócrata. Bush participó en enero de 2010 en la Rosaleda de la Casa Blanca en una ceremonia de recaudación de fondos para las víctimas del terremoto en Haití, con el presidente Obama de anfitrión.

Por su parte, el actual mandatario demócrata participó el año pasado en Nueva York en la ceremonia que conmemoró el décimo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas, junto a George W. Bush, máximo responsable del país en ese macabro día de 2001.

Un mínimo de tres veces han hablado por teléfono Obama y Bush durante este mandato, incluida la noche de la muerte de Osama Bin Laden.

EFE