Dos civiles y dos oficiales de aduanas paquistaníes murieron en un atentado perpetrado por un suicida en el paso fronterizo de Torkham entre Pakistán y Afganistán.

El ataque tuvo lugar a media mañana local, cuando una persona entró en el recinto de aduanas situado en el lado paquistaní de la frontera e hizo estallar la carga explosiva que llevaba consigo, afirmó un agente de la Policía que custodia la frontera.

La fuente precisó que la explosión provocó heridas a siete personas, dos funcionarios aduaneros y cinco civiles que estaban efectuando gestiones para cruzar de un país a otro.

La jornada ha sido escenario de varios atentados y ataques en Pakistán, uno de ellos cerca del otro gran paso fronterizo con Afganistán, el paso de Chamán (ubicado más al sur), aunque en ese ataque solo resultaron heridas cuatro personas.

Más grave fue el atentado que tuvo lugar esta mañana en la ciudad de occidental de Quetta, también cerca de la frontera afgana, donde murieron tres civiles y dos policías tras la explosión de una motocicleta bomba.

Horas antes de estos ataques, un bombardeo efectuado de madrugada por un avión espía de EEUU segó la vida de ocho alumnos de una Madraza en la región de Hangu, en el noroeste del país.

Las fuerzas de seguridad se hallan en alerta debido a los enfrentamientos de carácter sectario que se han sucedido en diversos puntos del país tras los últimos incidentes en Rawlpindi (cerca de Islamabad), donde murieron una decena de personas.

Además, las autoridades esperan un atentado de envergadura de los talibanes paquistaníes para vengar la muerte hace tres semanas de su líder, Hakimulá Mehsud, tras ser bombardeado por un avión espía estadounidense.