Protección Civil de Portugal informó de que ha solicitado el apoyo comunitario para hacer frente a los 18 fuegos forestales de grandes dimensiones que están activos en el territorio continental luso y en cuya extinción resultó accidentado un helicóptero pesado.

Las autoridades lusas esperan que los mecanismos europeos de asistencia en caso de incendios les permitan contar con más aeronaves para combatir el fuego.

En uno de ellos, que se desató en la mañana local del domingo en Ourem, a 140 kilómetros al norte de Lisboa, pereció un hombre al que se daba por desaparecido y cuyos restos finalmente fueron encontrados.

En esa zona del centro de Portugal, centenares de bomberos, apoyados por aeronaves, luchan contra los varios frentes que tiene el fuego, avivado por las altas temperaturas y el viento.

Según portavoces de Protección Civil, el incendio de Ourem, que ha destruido dos casas y una fábrica, puede tardar aún varias horas en ser controlado.

Un helicóptero pesado Kamov, de fabricación rusa, que participaba en las labores de extinción se estrelló cuando se dirigía a cargar agua en una laguna, aunque sus dos tripulantes lograron salvarse y solo sufrieron heridas leves.

Los incendios registrados en Portugal desde el fin de semana obligaron a cortar durante varias horas el tráfico rodado y ferroviario entre Lisboa y el norte del país.

En las últimas 72 horas los bomberos se han enfrentado a más de una docena de incendios de grandes proporciones y muy difíciles de controlar en los distritos de Santarem, Leiría, Aveiro, Viseu y Oporto.

Las autoridades lusas han pedido a la población que extreme las precauciones para evitar que las quemas agrícolas o las actividades de excursionistas y automovilistas causen incendios.

El domingo los bomberos lusos tuvieron uno de los peores días del verano, con un total de 324 incendios forestales que obligaron a intervenir a cerca de 8.000 efectivos de ese cuerpo y voluntarios asistidos por más de 2.000 vehículos y varias aeronaves.

El área más afectada por el fuego ha sido de nuevo la mitad norte de Portugal, la más boscosa.

En los siete primeros meses de este año ardieron más de 67.000 hectáreas de monte en el país, el triple de lo registrado el año pasado, según el último balance de las autoridades lusas.

Esos datos, los peores desde 2005, cuando fueron arrasadas por las llamas 92.000 hectáreas, no incluyen todavía los efectos de los muchos incendios ocurridos en agosto.

EFE