AFP

Luego de la detención del presunto terrorista miembro de Hezbollah en el distrito de Surquillo, en Lima, las preguntas que nos invaden de inmediato buscan saber qué haría un miembro del referido grupo en nuestro país y qué peligro podría representar.

Hace unos meses, el portal Infobae señaló que Hezbollah, una agrupación de radicales libaneses chiitas que busca expulsar la presencia israelí del Líbano y que cuenta con el auspicio de Irán, comenzaba a extender sus redes en América Latina.

Según la nota, Hezbollah colaboraría con el narcotráfico y con redes terroristas en Latinoamérica en busca de recursos contra Estados Unidos, Israel u otros países que identifican como “enemigos” de Irán. La organización habría penetrado en países con Venezuela, México, Brasil y Argentina.

También es conocido que Venezuela, a través de Hugo Chávez, fortaleció su relación con Irán. Reportes estadounidenses indicaron que el país hoy gobernado por Nicolás Maduro prestó soporte a Hezbollah para ingresar en la región y les facilitó el camino para recaudar fondos y lavar dinero. Por ello, que la aerolínea estatal Conviasa tenga vuelos regulares entre Caracas y Teherán, es visto de forma sospechosa.

Por otro lado, en Brasil existen denuncias de grupos asociados a Hezbollah. Estados Unidos alertó sobre la posibilidad de que en ese país se estuvieran tramando atentados contra Argentina, Brasil o Paraguay.

Por si fuera poco, Ely Karmon, analista político especializado en Medio Oriente, señaló a Infobae que “durante los últimos dos años hubo un incremento de la actividad de Hezbollah en México y Perú”.

ATENTADOS EN ARGENTINA

Lo cierto es que a esta agrupación se le atribuyen dos atentados terroristas perpetrados en Argentina en 1992 y 1994.

El primero de ellos sucedió el 17 de marzo de 1992. En aquella ocasión, la explosión de un coche bomba en la embajada de Israel en Buenos Aires dejó 29 personas muertas.

El segundo atentado ocurrió el 18 de julio de 1994. Otro coche bomba, esta vez en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), dejó 85 muertos. Aquella ocasión el fiscal a cargo de la investigación denunció que Irán había desplegado una amplia red terrorista en América del Sur, que incluía al menos a doce países: entre ellos Venezuela, Bolivia y Nicaragua.