Brígida Silva de Ochoa arriesgó su vida en la entrega y recepción de documentos con información valiosa para el movimiento emancipador. El general José de San Martín firmó un decreto el 11 de diciembre de 1822 en el que Silva de Ochoa fue declarada patriota. | Fuente: Melissa Barrenechea/ RPP Noticias

Las calles de Lima reflejan la enorme desigualdad entre hombres y mujeres a través de una manera muy sutil: sus principales vías llevan nombres masculinos. De las más de 13 mil calles de Lima, el 28.7% llevan nombres de hombres y solo el 3.3% son de mujer.

En la capital del Perú, las calles y avenidas recuerdan a hombres que ejercieron poder o marcaron la historia. Del total de calles dedicados a mujeres, el 56.6% están referidas a santas o vírgenes.

“Cada elemento de nuestro patrimonio refleja el pensamiento social de una época. La mujer, por ejemplo en la Colonia, no tenía oportunidades en cuanto a la educación. Tener algún cargo público era algo impensable. En el pensamiento virreinal, la única manera en la que una mujer podía sobresalir socialmente era en base a su fe”, sostiene David Pino, investigador y creador del blog Lima la única.

El panorama de los nombres de las calles de Lima. | Fuente: RPP Noticias/Ivón Schmitt

El 19% de calles y avenidas con nombre de mujeres representa a patriotas que participaron en el movimiento emancipador del Perú. Resaltan las figuras de Micaela Bastidas y María Parado de Bellido. Sin embargo, hay otras que también fueron precursoras, como Petronila Álvarez, Rosa Noguera, Josefina Sánchez. Ella dan nombre a pequeñas calles.

Las escritoras peruanas son solo 7%. Flora Tristán, Mercedes Cabello, Clorinda Matto de Turner son algunas que tienen una calle con su nombre. En el Centro de Lima solo sobreviven algunas pocas vías con nombres de mujeres, la mayoría santas.  No siempre fue así. 

David Pino contó que uno de los primeros espacios con nombre de mujer en el Centro Histórico de Lima fue la plazuela María Escobar. La dama española llegó al Perú en 1534 y tuvo una casa frente al convento de los dominicos. Ella tenía un una cantera de ladrillos como negocio anexo a su casa. El cabildo lo cerró y en el terreno se abrió una plazuela que, por pocos años, llevó su nombre. Luego cambió  a plazuela de Santo Domingo, al encontrarse delante del templo del mismo nombre.

El espacio público y las mujeres

Para Diana Miloslavich, representante de la ONG Flora Tristán, las mujeres han iniciado un proceso de “apropiación de la ciudad” que debe ser acompañado con cargos públicos de representación. “Todos los cambios que han habido a favor de las mujeres, lo han hecho las mujeres. No está en la agenda del género masculino el que haya más calles con nombre feminos”.

Durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX, el espacio público no consideraba a las mujeres, sostiene Miloslavich. “Se pensó que nos íbamos a quedar en casa. Pero nosotras cambiamos, invadimos las calles. Pero la ciudad no estaba preparada. Por eso las desigualdades que vemos ahora”.

Mariana Alegre, coordinadora del observatorio Lima Cómo Vamos, concuerda en que falta volver amigable la ciudad para la mujer. Ante la inseguridad, comenta, muchas mujeres limitan sus horarios y lugares de circulación. “La ciudad es más pequeña para las mujeres, que para los hombres”.

Las propuestas

Miloslavich propone que los municipios adopten ordenanzas para que las calles que todavía no estén nombradas lleven el nombre de mujeres y así cerrar las brechas de género.

“Parte de volver amable la ciudad con las mujeres es reconociendo su historia. En el futuro, las calles deberían tener nombres femeninos y también reflejar la diversidad cultural de Lima. Hay shipibos y quechua hablantes en la ciudad. Así se podrá compensar la falta de representatividad de estos grupos”, comenta.

La colocación de placas conmemorativas es otra medida que se podría adoptar para revalorizar a hombres y mujeres importantes en nuestra historia. “Toda calle que tenga el nombre de personajes debería tener una placa o una referencia de por qué esa persona fue relevante. Una pequeña descripción, de manera muy simple. Así generas o construyes identidad colectiva en base a la memoria de la ciudad en la que vives”, indica Mariana Alegre.

Flora Tristán fue una escritora feminista francesa de ascendencia peruana. Es considerada una de las grandes fundadoras del feminismo moderno. Peregrinaciones de una paria y La emancipación de la mujer son sus obras más resaltantes. | Fuente: Melissa Barrenechea/ RPP Noticias

Las que faltan

En el siglo XX, uno de los acontecimientos que marcaron un antes y después fue la incursión de la mujer en el ámbito social, político y económico. Poco a poco las mujeres participaron en temas que solo eran dirigidos por el género masculino.

Miloslavich contó que las peruanas que fueron figuras en esos tiempos de cambio deberían ser recordadas con alguna calle en su honor. “Magda Portal fue una de las fundadoras del Apra, de las primeras militantes que organizó un partido político. Llamó a otras mujeres a que participen en política y tuvo una trayectoria impecable”.

Para David Pino, otro personaje que merece mayores reconocimientos es Elisa Rodríguez Parra, una de las pioneras del voto femenino. “Nadie la recuerda, pese a ser una de las mujeres que luchó por derechos fundamentales. Debería tener una avenida con su nombre. Tiene un monumento en el parque Neptuno que, a veces, es hasta pintarrajeado”. 

Juana Alarco de Dammert es considerada como una precursora de los servicios de asistencia social. | Fuente: Melissa Barrenechea/ RPP Noticias
Una placa en el parque Juana Alarco de Dammert en Miraflores | Fuente: Melissa Barrenechea/ RPP Noticias
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