Estados Unidos se enfrenta a la peor sequía en medio siglo, lo que presagia un alza sin precedentes en los precios de los alimentos, advierten los expertos.

Un informe del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos reveló que el país ya afrontó un desastre de esta magnitud en 1956.

Desde el punto de vista económico, el sector de la agricultura es el más afectado dado que los campos fértiles se han convertido en desiertos sin vida, los ríos están resecos y los peces se mueren. De forma exponencial el sol abrasa sin piedad a los cultivos de soja, maíz y trigo.

En los mercados del mundo impera el caos. El precio del maíz y de la soja, en comparación con el mes de junio, se han incrementado en un 30%, y el de los cultivos de aceite en un 15%.

La sequía, que golpea especialmente a todo el mediooeste, ha provocado la declaración más dramática lanzada hasta ahora por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos en su historia.

El 63% de las tierras cultivables del país sufren sequía entre moderada y extrema, según el Centro Nacional de Combate a la Sequía.

El jueves pasado, el gobierno cortó en 12% sus expectativas para la cosecha de maíz, tras anunciar hace menos de dos meses que sería una cosecha récord. La sequía, que ya lleva más de dos meses, no da muestras de detenerse en algunos estados, aunque en otros ya ha comenzado a llover.

Los medios de comunicación de ese país ya hablan del aumento del precio de los alimentos y del efecto que éste tendrá, sumado a la gran cantidad de dinero en subsidios que deberá entregar el gobierno, en la próxima elección presidencial.

En contraparte, esta situación puede representar una bendición para los países del Mercosur, seriamente golpeados ya por la crisis europea y su impacto en China.