Tensión y pánico vivió el Perú por toma de rehenes en banco de Gamarra

Treinta y cuatro secuestrados, entre ellos cuatro menores de edad, vivieron siete horas de terror. Delincuente amenazaba con hacer estallar bomba mientras que centenares de policías preparaban su ingreso.
Foto: ANDINA/AFP/EFE

Al promediar las 2.30 de la tarde de este viernes la noticia de que un grupo de asaltantes habían tomado rehenes en una agencia de un banco en el centro del distrito limeño de La Victoria, en pleno corazón de Gamarra, alarmó a toda la Nación y movilizó a centenares de policías en el lugar.

VEA LAS IMPACTANTES IMÁGENES DE LOS MOMENTOS DE TENSIÓN EN GAMARRA

Desde ese instante las imágenes de televisión y los reportes radiales daban cuenta de que al menos 30 personas eran retenidas en dicha zona del emporio comercial iniciándose así el trabajo de negociaciones entre el secuestrador y la Policía Nacional.

La policía mantenía acordonada la zona y retiró a cientos de curiosos del lugar para poder trabajar con mayor libertad. Los agentes policiales se mantuvieron herméticos en todo ese momento ya que buscaban mantener la seguridad de las personas retenidas, pero se supo que entre ellas habían cuatro menores de edad y una mujer embarazada.

Tras momentos de silenciosa tensión comenzaron a filtrarse  a través de papeles enviados desde el interior de la agencia bancaria del Banco Continental en las que el secuestrador daba a entender sus pedidos para dejar en libertad a las personas.

El secuestrador pedía un millón de dólares y un helicóptero para poder escapar vivo del lugar, luego se arrepentiría y pediría una moto lineal, sin embargo su nerviosismo se hacía cada vez más evidente y amenazaba con no querer nada.

Sin embargo el secuestrador pidió que ningún helicóptero sobrevolara el lugar y que solo hablaría de frente con el coronel, según escribió en uno de sus últimos mensajes.

La aparente calma volvió a apoderarse del interior de la agencia bancaria. Por fuera varios agentes policiales y personal especializado se mantenían a la expectativa de una posible intervención ya que las negociaciones no llegaban a buen puerto. El secuestrador se mostraba cada vez más violento y la oscuridad cubría el cielo de esa parte de Lima.

La Policía Nacional manejaba dos fases de operación. En primera instancia se buscaba negociar con el secuestrador por lo que se había conformado un comité de crisis.

Por otro lado se estudia una operación táctica por lo que se analizaba como estaba conformado el banco en su interior, la disposición de los secuestrados y la ubicación del delincuente. La intervención se hacia inminente.

Sin más tiempo que perder y seguir poniendo en peligro la integridad de las personas retenidas la Policía Nacional había decidió iniciar la intervención.

Tras siete horas de suma tensión se inició el plan de rescate. Instantes previos al ingreso de los agentes policiales a la agencia bancaria un francotirador disparó y abatió al secuestrador de un tiro en la cabeza.

Rápidamente un contingente policial ingresó raudamente al lugar para asegurar la vida de las personas dentro de ella.

Poco  a poco fueron sacando a las personas que se habían mantenido cautivas. Fueron 34 las personas que salieron del lugar, de los cuales cuatro eran menores de edad y una mujer embarazada de 8 meses.

Momentos después, en comunicación con RPP Noticias, Jorge Guerrero Marchan, jefe de la Séptima Región de la Policía Nacional, declaraba que la intervención había sido un éxito y que se había demostrado a la ciudadanía la calidad profesional del personal policial que había participado en el accionar.

Asimismo, confirmaba el deceso del delincuente, cuya identidad hasta el momento continúa sin confirmarse, quien momentos antes había muerto en el hospital Dos de Mayo.

Momentos difíciles, complejos, de mucho riesgo y de gran tensión llegaban a su fin con el rescate de los prisioneros con vida.