El norteamericano Timothy Brown, de 47 años, era un estudiante en Berlín, Alemania, cuando contrajo el virus del Sida en 1995, pero hoy puede decir que está totalmente curado.

Brown, conocido como “el paciente de Berlín”, se sometió a una novedosa técnica con células madre de un donante resistente al VIH, al diagnosticársele que padecía también de leucemia en el 2006.

Fue entonces que a su médico, Gero Huetter, se le ocurrió intentar un trasplante de médula ósea con un donante que tenía una mutación del receptor CCR5. Las personas sin ese receptor parecen ser resistentes al VIH debido a que carecen de la puerta de entrada a través del cual el virus puede ingresar en las células.

Pero estas personas son raras: se estima que suman el 1% de la población del norte de Europa. La novedosa técnica podría ser un intento de curar el cáncer y el VIH al mismo tiempo.

Desde 2007, Brown recibió dos trasplantes de médula ósea de alto riesgo y sigue dando negativo en la prueba del VIH, impresionando a los investigadores y ofreciendo prometedoras perspectivas sobre cómo la terapia genética puede llevar a la cura de la enfermedad.

El trasplante de médula ósea supone importantes riesgos y puede ser fatal en uno de cada cinco pacientes.

"Sí, estoy curado. Soy VIH negativo", afirmó Brown durante la XIX Conferencia Internacional del Sida, la mayor reunión mundial sobre la pandemia, que se celebra esta semana en la capital estadounidense.

Sostuvo que su recuperación de la segunda operación, en el 2008, fue más complicada y lo dejó con algunos problemas neurológicos, pero sigue estando curado de la leucemia y el VIH.

Brown espera aprovechar parte de su fama para alentar donaciones a fin de financiar más estudios, y señaló que Europa y China gastan mucho más en investigación para una cura del Sida que los Estados Unidos.

Cuando le preguntaron si siente que su curación fue un milagro, dudó antes de responder. "Es difícil de decir. Depende de sus creencias religiosas, si usted quiere creer que sólo fue ciencia médica o que se trató de una intervención divina", sostuvo. "Yo diría que es un poco de ambas cosas".