EFE

Unicef advirtió este martes que más de dos millones de niños en Siria no podrán ir a la escuela este año, y que 400.000 más se encuentran en riesgo de abandonar los estudios por culpa del conflicto bélico en el que se encuentra el país.

Existen 5.000 escuelas en Siria que no pueden ser utilizadas por haber sido destruidas, dañadas, destinadas a uso militar o convertidas en albergue para familias desplazadas, indicó la organización.

Muchos padres temen por enviar a sus hijos a la escuela por los peligros que corren en el camino o en el propio colegio.

Sólo en 2014 al menos 60 escuelas fueron atacadas, y una cuarta parte de los maestros dejaron sus puestos, a pesar de ellos, los menores han mostrado un interés mayúsculo en aprender.

"Incluso en las peores circunstancias los niños sirios siguen queriendo aprender porque ansían un futuro mejor", dijo la representante de Unicef en Siria, Hanaa Singer, en un comunicado.

"Debemos invertir en los niños sirios, porque ellos son el futuro de Siria y ayudarán a reconstruir su país cuando vuelva la paz" subrayó.

La organización está empezando un programa de auto aprendizaje para alcanzar medio millón de niños que han perdido años de escolaridad en las zonas donde el conflicto bélico ha sido mayor y las escuelas han sido cerradas.

Un programa de educación acelerada ayudará a otros 200.000 niños a ser reintegrados en el programa educativo.

En las áreas que hospedan grandes cifras de niños desplazados, 600 escuelas han sido rehabilitadas y se han habilitado 300 clases prefabricadas para acoger a otros 300.000 niños.

La organización ha dicho además que para poder continuar con la educación en Siria, necesita 68 millones de dólares hasta final de año, de los que 12 millones se precisan inmediatamente.

EFE