Oh, Señor de las criaturas,

haz que el hombre, mi amo, sea

tan fiel para con los otros hombres

como lo soy yo para él.

 

Haz que ame a su familia y a sus hijos

como yo los amo.

Haz que guarde honestamente

los bienes que tú le has confiado

como honestamente guardo yo los suyos.

 

Dale, Señor, una sonrisa fácil y espontánea,

como fácil y espontáneo

es el jugueteo de mi rabo.

Haz que esté tan inclinado al agradecimiento

como yo estoy pronto a lamer con cariño.

Conserva en él mi juventud de corazón

y mi alegría de pensamiento.


Oh, Señor de las criaturas,

del mismo modo que yo soy

siempre verdadero perro,

haz que él

sea siempre verdadero hombre.

Del Libro Poemas para Orar