La pirotecnia pone en riesgo a las mascotas, principalmente a los perros y los gatos que son hipersensibles al sonido de los fuegos de artificio.

Ante el uso de la pirotecnia, muchos animales reaccionan con gran nerviosismo, rompiendo objetos de las viviendas en su afán de resguardarse del ruido.

El médico veterinario Eduardo Rondón, advierte que si bien todos los animales son sensibles a los ruidos fuertes, los perros son los más afectados debido a su delicado sistema auditivo, cuatro veces más potente que el del ser humano.

Los perros sufren claros síntomas de estrés cuando está sometidos a estallidos. Se ponen muy nerviosos y tienen comportamientos destructivos, sobre todo si están solos en la casa. Otros huyen hacia la calle y en su carrera, saltan de terrazas y balcones, atraviesan vidrios, los cercos que habitualmente los contienen y a veces hasta rejas.

No sólo se lastiman sino que, si llegan a la calle, se pierden ya que salen sin rumbo y enloquecidos. Esta situación puede provocar accidentes no deseados tanto para el animal como para cualquier persona que se cruce en su camino.

Recomendamos colocar un collar o un simple trozo de tela alrededor de su cuello, con una identificación que lleve nombre, dirección y teléfono de su dueño, durante los días anteriores y posteriores a los festejos de fin de año.

También si quedan solos en casa es aconsejable dejarlos en una habitación sin superficies vidriadas o con las persianas bajas, con agua, con la puerta cerrada y dentro de lo posible con música a un volumen que disimule las explosiones.