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Nueve muertos provocó la explosión este miércoles de un coche bomba en Buenaventura, principal puerto colombiano sobre el Pacífico, en un atentado que las autoridades piensan pudo haber realizado la guerrilla o el narcotráfico.

El nuevo balance de fallecidos fue entregado por autoridades del puerto quienes indicaron que tres de las 23 personas que resultaron gravemente heridas fallecieron en las últimas horas, entre ellas, incluso, un policía que a pesar de tener serias lesiones alcanzó a ayudar a evacuar algunos heridos.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, responsabilizó del atentado en un principio a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, al decir que "seguramente fueron las FARC".

El ministro de Defensa, Gabriel Silva, quien viajó a Buenaventura para participar en un consejo de seguridad, señaló en tanto que se contemplaban "todas las hipótesis, que tienen que ser evaluadas por (los agentes de) inteligencia".

El coche bomba -ubicado la noche del martes muy cerca a las sedes de la alcaldía y de la Fiscalía locales-, explotó hacia las 09H30 locales (14H30 GMT), causando destrozos en por lo menos dos manzanas.

El atentado afectó además a una veintena de personas por esquirlas y quemaduras, pero no requirieron hospitalización, señaló Alba Villota, jefa de enfermeras del hospital departamental.

El gobernador el Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía, consideró el atentado como "un traspié", al asegurar que "en los últimos dos años se había reducido los indicadores de violencia".

"Se avecina un proceso electoral (presidencial, el 30 de mayo) y pretenden desestabilizar, generar miedo y zozobra", dijo Abadía, quien no señaló a ningún grupo en particular como responsable del atentado.

El representante en Colombia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Christian Salazar, calificó el hecho de "una muestra de terrorismo que condenamos sea quien sea que lo haya cometido", aunque se abstuvo de atribuir la autoría a algún grupo en específico, en una rueda de prensa en Bogotá.

AFP