Claas Relotius
El miedo al fracaso fue una de las razones que Claas Relotius argumentó ante sus jefes para justificar la fabricación de historias, la misma que puso en jaque la credibilidad de la revista alemana. | Fuente: EFE/Archivo

Claas Relotius tenía la reputación de un prestigioso periodista, incluso premiado, por los artículos que publicaba en la revista alemana Der Spiegel. Artículos con historias perfectamente narradas con personajes que envolvían y conmovían al lector; sin embargo, todo lo que este periodista escribía era mentira. El miedo al fracaso fue una de las razones que Claas Relotius argumentó ante sus jefes para justificar la fabricación de historias, la misma que puso en jaque la credibilidad de la revista alemana.

Sus compañeros lo respetaban, sus jefes nunca sospecharon o pusieron en duda la veracidad de sus artículos pues su prestigio lo respaldaba. Pero fue el periodista español, Juan Moreno, colaborador de la revista, quien descubrió la madeja de mentiras que escondía Claas Relotius.

Según la información recogida por el diario El País, Juan Moreno fue asignado por la revista para trabajar un reportaje junto a Claas Relotius, sobre las caravanas migratorias hacia Estados Unidos. Moreno, quien ya estaba en México, acompañaría a un migrante hasta la frontera para contar las peripecias del viaje. En tanto, Claas Relotius iría a Estados Unidos para estar con los milicianos civiles que frenarían la llegada de migrantes.

La lucha por la verdad

El reportaje fue publicado bajo el título “La Frontera de Jaeger”. Previo a su publicación, a Moreno le llamó la atención que en el primer borrador del reportaje que Claas Relotius le envió, habían detalles que no le cuadraban. Sus dudas fueron creciendo al recibir el segundo borrador, donde Relotius agregaba la escena de un miliciano disparando contra algo que se movía, dando a entender que era un migrante. “Es imposible que un buen periodista presencie una escena semejante y no la incluya desde el primer momento”, pensó Moreno.

Desde ese momento, el periodista Juan Moreno tenía la seguridad de que el reportaje era falso y haría lo posible por salvar la reputación de su nombre, ya que bajo el reportaje también aparecía su firma. En el transcurso de sus indagaciones se dio cuenta que habían personajes falsos y escenas narradas que nunca habían ocurrido.

Lo complicado era probar a los jefes de la revista que su prestigioso y premiado periodista estaba fabricando historias. “No me hicieron caso y me pidieron que fuera a Hamburgo a hablar con ellos”, cuenta Juan Moreno, quien continuo investigando las demás historias publicadas por Relotius.

Las mentiras salieron a la luz

Tras la publicación del reportaje, la encargada de prensa del grupo de milicianos civiles, con los que supuestamente Claas Relotius se iba a reunir en Arizona, envió un correo a la revista cuestionando por qué se había hecho un reportaje sobre ellos sin haber sido entrevistados. El correo fue manipulado por Relotius para hacer creer a sus jefes que la mujer estaba lamentando el poco tiempo que él pasó con ellos.

Las sospechas fueron creciendo y Juan Moreno convenció a los jefes de la revista para que revisaran el ordenador de Relotius. Los jefes se reunieron con un informático y accedieron al servidor comprobando la manipulación del correo.

Luego de unos días y al verse descubierto, Claas Relotius le confesó a su jefa directa que había inventado las historias por miedo al fracaso y que la presión para no fallar fue creciendo a medida que tenía éxito con sus artículos. Tras su confesión, el periodista se marchó de la revista.

Trascendió que Relotius había pedido dinero a sus lectores para ayudar a las supuestas víctimas de sus falsas historias. Sus abogados en un comunicado señalaron que el dinero recaudado fue donado a una ONG.

La credibilidad de la revista

Tras el escandaloso caso del periodista Claas Relotius, el semanario Der Spiegel sacó un número con una portada roja y letras blancas en el que se leía: “Cuenta lo que es”. La revista dedicó 23 páginas para explicar lo ocurrido y disculparse con sus lectores y reafirmar su compromiso con la veracidad de la información.

Asimismo han creado una comisión investigadora con periodistas veteranos de la revista para analizar el caso Relotius. Por el momento los artículos de este periodista impostor aparecen con la advertencia de que pueden ser historias falsas.

En tanto, el periodista Juan Moreno, quien desenredó la madeja de mentiras, ha recibido varias ofertas de trabajo y varios mensajes de felicitación por su persistencia en la búsqueda de la verdad.